La compañía estadounidense Nvidia decidió detener la fabricación de sus chips de inteligencia artificial H200 —su segundo modelo más avanzado, detrás de Blackwell— que estaban destinados al mercado chino, según informó el jueves el diario Financial Times.
De acuerdo con ese reporte, el fabricante redirigió la capacidad de producción que tenía asignada en la firma taiwanesa TSMC. La decisión apunta a abandonar la fabricación de los H200 y priorizar el desarrollo del hardware de próxima generación conocido como Vera Rubin.
Reportan que Nvidia dejó de enviar chips H200 a China
La información, citada por el Financial Times a partir de dos fuentes con conocimiento del tema, no pudo ser verificada de forma independiente por Reuters. Tanto Nvidia como TSMC, por su parte, no respondieron de inmediato a los pedidos de comentarios.
La semana pasada, Nvidia había comunicado que recibió licencias del Gobierno de Estados Unidos para enviar “pequeñas cantidades” de chips H200 a clientes en China. Sin embargo, la decisión de frenar la producción sugiere que la empresa no prevé un volumen significativo de ventas en ese mercado en el corto plazo.
Chip Vera Rubin
La decisión tiene por objetivo priorizar el desarrollo de Vera Rubin, el nuevo chip de Nvidia.
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Un funcionario del Departamento de Comercio de Estados Unidos señaló el mes pasado que, hasta ese momento, ningún chip H200 de Nvidia había sido vendido a clientes chinos.
Las idas y vueltas de Donald Trump con Nvidia y China
El marco regulatorio en torno a la venta de chips avanzados a China mostró varios giros en los últimos meses. En agosto de 2025, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump abrió la puerta para que Nvidia pudiera comercializar en ese país una versión reducida de su arquitectura Blackwell. Sin embargo, tiempo después el propio mandatario retrocedió en esa postura y dejó entrever que los chips más avanzados debían quedar reservados para compañías estadounidenses.
Ya en 2026, la Casa Blanca volvió a flexibilizar su posición y habilitó que empresas chinas accedieran a los H200, considerados los segundos procesadores de inteligencia artificial más avanzados de Nvidia. La compañía liderada por Jensen Huang quedó así en el centro de una discusión que trasciende lo tecnológico y se inserta de lleno en la disputa geopolítica por el liderazgo en inteligencia artificial.
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La batalla entre EEUU y China por los semiconductores.
La decisión marcó un giro respecto de la estrategia que Washington aplicaba desde 2022, cuando impuso fuertes controles a la exportación de chips avanzados para impedir que China accediera a la tecnología más sofisticada del sector. Esos semiconductores son considerados críticos no solo para el desarrollo de inteligencia artificial, sino también para aplicaciones militares.
Para Jensen Huang, fundador y CEO de Nvidia, la decisión representó un avance en su estrategia. En el último año, el ejecutivo reforzó su vínculo con Trump y presionó al Congreso para flexibilizar los controles a las exportaciones tecnológicas, argumentando que las prohibiciones terminaban fortaleciendo a competidores locales como Huawei.
Según estimaciones de la empresa, el mercado chino de chips para inteligencia artificial podría alcanzar un tamaño cercano a los u$s50.000 millones.
Los chips de Nvidia son hoy una pieza clave en el desarrollo global de IA, un factor que explica por qué la empresa llegó a convertirse en 2025 en la compañía con mayor capitalización bursátil del mundo, con un valor cercano a los u$s4 billones.
