Más de uno al ver su rostro en los afiches o las fotografías de El agente secreto reconoce que “esa cara me suena”. Y hoy, el brasileño Wagner Moura disfruta indudablemente del mejor momento artístico y de reconocimiento de su carrera. Ganó el premio al mejor actor en el Festival de Cannes, el Globo de Oro y el próximo domingo 15 estará sentado en su butaca del Dolby Theatre en la 98° ceremonia del Oscar, donde está nominado como mejor actor principal.
Y le estará disputando el premio de la Academia de Hollywood nada menos que a Timothée Chalamet, a Leonardo DiCaprio, a Michael B. Jordan y a Ethan Hawke por componer a un profesor universitario que en plena dictadura brasileña lo único que desea es reunirse con su pequeño hijo y emigrar del país.
“El personaje que interpreto es simplemente un hombre fiel a sus valores. Creo que eso es muy difícil cuando se está bajo un gobierno autoritario”, dice Moura.
La película está ambientada en el Brasil de 1977, más precisamente en Recife, la capital de Pernambuco, cuna del director Kleber Mendonça Filho, bajo una fuerte dictadura militar.
Wagner había nacido un año antes, en 1976.
De personajes intensos
Aquellos que han seguido la carrera artística de Wagner saben que suelen ofrecerle papeles, personajes muy intensos, hasta se diría que explosivos. Marcelo, el protagonista de El agente secreto, es casi la contracara, ya que lo que se pedía era un temperamento tranquilo, para no llamar la atención, vivir bajo un alias y así poder proteger a su hijo.
Otro reto para Wagner, que había comenzado su carrera actoral a los 15 años, hace exactamente 34 años. El 27 de junio cumplirá sus cinco décadas de vida.
Como curiosidades, Moura ha aprendido el jiu-jitsu brasileño, un arte marcial, y también muay thai o boxeo tailandés. Y, aunque no lo asume como una profesión, forma parte de la agrupación musical Sua Mãe, con influencias del post-punk, en la que es vocalista.
Tiene residencias en Los Angeles, Río de Janeiro y Salvador, en Brasil, y en Londres, Inglaterra, está casado con la fotógrafa y periodista Sandra Delgado, con quien tienen tres hijos varones, de 19, 15 y 13 años.
Fue Pablo Escobar en «Narcos»
La entrevista la hicimos en castellano, idioma que aprendió para interpretar a Pablo Escobar en la serie Narcos, de Netflix.
-Wagner, ¿vos vivís en Los Ángeles, no?
-Sí, estoy en Los Ángeles ahora mismo.
-¿Armando o Marcelo es un héroe clásico al estilo de los que interpretaban en su momento James Stewart y Cary Grant, por ejemplo? Wagner, ¿cómo lo entendés vos?
-Bueno, para un actor, creo que sí hay algo ahí de esos personajes clásicos del cine. Así que creo que a Kleber le gustan también esas referencias. Pero para un actor, uno no ve a sus personajes como héroes, sino como gente, como seres humanos. Y yo creo que es especialmente… Yo mismo dirigí una película llamada Marighella, que era sobre alguien que estaba ahí, peleando para derrumbar la dictadura militar. Que igual no era un héroe, era un hombre común, pero más cerca del panteón de los héroes.
Este personaje que yo hago en esta película es un hombre que también puede ser un héroe, porque está ahí manteniéndose fiel a lo que cree, a sus valores. Pero es un hombre común y corriente, como muchos, como la mayoría de las víctimas de las dictaduras militares, ¿cierto? Son gente así. Los peleadores, los Montoneros en la Argentina, esa gente, claro, fueron también víctimas de la dictadura. Pero la mayor parte de la gente que es victimizada por una dictadura es simplemente gente que existe, que es victimizada simplemente por ser quién es. A veces por el color de su piel, a veces por las cosas que piensa, a veces por su religión. Y creo que mi personaje en esta película está en este rol de persona.
De periodista a actor ganador en Cannes y Berlín
Wagner Maniçoba de Moura nació en Salvador, Bahía, Brasil. Estudió periodismo y se graduó en la Universidad Federal de Bahía, pero decidió abandonar la profesión para dedicarse entero a la actuación.
Ya en 2003 llegó al Festival de Cannes como coprotagonista de Carandiru, del marplatense Héctor Babenco, quien estaba afincado en el Brasil. En 2007 interpretó al capitán Nascimento en Tropa de elite, que ante la llegada del Papa en 1997 tiene la misión de eliminar cualquier riesgo de los traficantes de drogas en un barrio marginal y peligroso cercano al lugar donde el Papa pretende alojarse. Por su actuación ganó el Oso de Oro al mejor actor en el Festival de Berlín.
Si Tropa de elite ya le dio un reconocimiento internacional, éste se multiplicaría cuando personificó a Pablo Escobar en la serie Narcos (2015). Fue tanta la exposición en los medios que para muchos el verdadero rostro del líder del cartel de Medellín era el suyo. Y ahí obtuvo su primera nominación a un Globo de Oro como mejor actor protagónico en drama, que no ganó, pero sí ganó 18 kilogramos de peso para componer a Escobar.
Dos años antes ya había puesto por primera vez un pie en Hollywood, actuando en Elysium, con Matt Damon y Jodie Foster.
Peléandole a DiCaprio y Chalamet
-Te metiste a terciar en una candidatura al Oscar que parecía como predeterminada entre Leonardo DiCaprio y Timothée Chalamet. ¿Cómo te sentís al respecto?
-Yo siento que nosotros llegamos tan lejos… Cuando uno hace una película, uno no piensa que va a estar nominado a los Oscar. Uno piensa que está ahí haciendo algo importante, trabajando con… Eso es lo que pensaba yo cuando hicimos El agente secreto. Estoy finalmente trabajando con Kleber y haciendo una película que a mí me dice mucho personalmente, y en la que creo totalmente. Todo lo que ha pasado con nosotros desde Cannes, y eso fue en mayo del año pasado, el interés y la atención que nuestra película ha recibido desde entonces sigue ahí, fuerte. Y llegamos a cuatro nominaciones a los Oscars. Así que estamos muy contentos, muy felices. ¿Cómo no podríamos estarlo?
-¿Sentís que estás representando de alguna manera el cine latinoamericano, no solamente el brasileño?
-Sí, yo sí. Yo lo siento muy fuertemente eso. Es como una película latinoamericana. Estamos representando el cine sudamericano, sobre todo. Yo me siento como representante del cine brasileño, pero también del cine argentino, del cine peruano, uruguayo, chileno. La fuerza de nuestras historias, porque aunque Brasil esté un poco aislado por el tema de que hablamos portugués, somos parte de una cinematografía que es muy parecida, creo. Es una cinematografía que siempre ha intentado buscar un cierto tipo de identidad.
Yo veo muchas conexiones y muchas similitudes entre las películas que empezamos a hacer en Brasil desde mediados del siglo XX hasta ahora, con las películas argentinas, con las películas chilenas. Es una cinematografía en busca de identidad. En eso me parece que seguimos ahí aún, en entender nuestros países, los conflictos que tenemos, e intentar encontrar identidad para nuestros pueblos, para nuestra gente, para que nos veamos en nuestras películas, nos reconozcamos y entendamos quiénes somos.
El amigo de Jorge D’Elía
-¿Tenés amigos, o conocidos dentro de la industria del cine argentino? Cineastas, actores…
-Tengo un muy buen amigo argentino que se llama Jorge D’Elía, un actor. Hicimos una película juntos (VIPs, 2010, de Toniko Melo) y nos volvimos muy, muy amigos. Hablamos seguido, que quiero incluso ahí si puedes dejar un abrazote a mi amigo Jorge y a su hijo, Fede. Otro amigo que tengo en la Argentina es Eduardo Milewicz. ¿Lo conocés?
-Sí, director de cine, claro.
-Trabaja mucho en Brasil y es un muy buen amigo también.
Wagner tiene una película en preproducción que comenzará a dirigir en Hollywood. Se trata de Last Night at the Lobster, una comedia dramática en la que compartirá el elenco con Elisabeth Moss (a la actriz de El cuento de la criada la conoció cuando grabaron la serie Luminosas, de AppleTV+), Sofia Carson (Descendientes) y el candidato al Oscar Brian Tyree Henry. Y después de realizada esta entrevista se conoció la noticia de que Lisandro Alonso (Eureka) lo dirigirá en la remake del clásico iraní El sabor de la cereza, de Abbas Kiarostami. Filmarán a fin de año.
Así que no faltara oportunidad para volver a dialogar, en castellano, con él.
