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Oscar 2026: política, sorpresas y presencia argentina en una gala con varios mensajes

La ceremonia dejó discursos políticos, curiosidades estadísticas y algunas sorpresas en el palmarés. Entre los ganadores también hubo presencia argentina: la productora Violeta Kreimer formó parte del equipo del corto francés premiado.

  • Quién es Violeta Kreimer, la argentina que ganó un Oscar y dónde ver su cortometraje

  • El gesto de O’Brien con el público argentino en la ceremonia de los Oscar

La veterana Amy Madigan, que ganó como Mejor Actriz de Reparto por “Weapons”, justo 40 (cuarenta) años después de su primera y única nominación, en ese caso por “Dos veces en la vida”.

Según alertaba un viejo cancionero, “El beso amoroso que se dan los novios/ es un intercambio asqueroso de microbios”. Algo de esto se advierte en el corto francés ganador del Oscar “Deux personnes échangeant de la salive”, de Natalie Musteata y Alexandre Singh, donde, en un futuro distópico dominado por la violencia, el riesgo se soluciona fácilmente: se prohíben los besos y se alientan las bofetadas.

Dos detalles: este corto compartió el Oscar con el canadiense “The Singers” (séptimo empate en la casi centenaria historia de la Academia), y tuvo entre sus cinco productores a la argentina Violeta Kreimer, nativa de Vicente López emigrada a Paris. A ellos se agregan tres productores asociados y dos productoras ejecutivas de lujo: Isabelle Huppert y Julianne Moore.

Ahora Kreimer se dará el gusto de tocar el Oscar. En cambio se quedaron con las ganas Santiago Fillol, coguionista de “Sirat”, candidato español a Mejor Film Internacional (antes en vez de Internacional se decía “en Lengua Extranjera”) y Florencia Martín, californiana hija de cordobeses, que era candidata por Mejor Diseño de Producción de “Una batalla tras otra”. Segundo Oscar que pierde, después de “Babilonia”.

Nadie se aflige por eso. Peor le está yendo a Diane Warren, que ya lleva 17 nominaciones al hilo por Mejor Canción y sigue perdiendo, todo un récord. O los brasileros: en 2002 “Ciudad de Dios”, peliculón, tuvo cuatro nominaciones y las perdió todas, ahora “O agente secreto”, también con cuatro, sufrió lo mismo. Un karma, que le dicen.

VIOLETA KREIMER

Violeta Kreimer en la entrega de los Oscar.

Por el contrario, Joe Letteri, especialista en Efectos Visuales, ayer se ganó el sexto. Ya lleva dos por las de “El señor de los anillos”, una por “King Kong” versión 2006, y anoche sumó la tercera de las “Avatar”. Donde no tiene suerte es con las de “El planeta de los monos”.

Fuera de estos entretenimientos estadísticos, corresponde señalar el costado político: Javier Bardem ovacionado por casi toda la sala cuando dijo con voz clara y firme “No a la guerra, y por Palestina libre”, Pavel Talankin también ovacionado junto a David Borenstein por el documental danés “Mr Nobody against Putin”, registro de cómo se inculca el espíritu militar y el odio a Ucrania en las escuelas rusas, y, por supuesto, la ganadora de la noche, “Una batalla tras otra”, de Paul Thomas Anderson, que pinta una Norteamérica con cárceles horrorosas, persecución a los inmigrantes y otros males propios de la era Trump, y esto, filmado proféticamente antes que Trump asumiera su segundo mandato.

Quién sabe lo que hubiera pasado si ganaba como Film Internacional la marroquí “La voz de Hindi Rajab”, reconstrucción de un hecho indignante de abuso de la fuerza durante la ocupación de Gaza. Brad Pitt impulsó su difusión en EEUU, y quizá la hubiera presentado él, porque al protagonista palestino le cerraron el paso en la Aduana.

Pasemos mejor a la alegría femenina: la veterana Amy Madigan, que ganó como Mejor Actriz de Reparto por “Weapons”, justo 40 (cuarenta) años después de su primera y única nominación, en ese caso por “Dos veces en la vida” (y había que ver también el rostro de orgullo y ternura de su marido, el viejo Ed Harris), el orgullo de Autumn Durald Arkapaw, la primera mujer que gana el Oscar a Mejor Dirección de Fotografía, en este caso por “Sinners” (pero esta vez no enfocaron a su marido, primera persona a la que ella dedicó el premio) y la contagiosa emoción de la irlandesa Jessie Buckley al consagrarse Mejor Actriz por “Hamnet”. Se le amontonaban las palabras al hablar de la madre que interpreta en esa película, y de su hijito de ocho meses, y recordar que justo el 15 era el Día de la Madre en el Reino Unido. Por momentos como esos vale la pena bancarse la alargadísima ceremonia, los chistes pavotes del conductor y de algunos presentadores, las inevitables injusticias de algunas votaciones y demás fastidios ya tradicionales en la entrega anual de los Oscar.

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