A pocos días de que se cumplan 50 años del golpe que instauró la última dictadura militar en la Argentina, la Secretaría de Inteligencia difundió este jueves una serie de documentos históricos desclasificados y lo presentó como «un acto de carácter ético, político y social» que entre otras cuestiones busca «aportar información relevante en un contexto donde la desinformación y las interpretaciones erróneas afectan la comprensión del pasado reciente».
Los archivos desclasificados fueron publicados en las redes sociales de la Side en un compilado de 26 documentos oficiales, distribuidos en 492 páginas, junto con la Guía sobre la Desclasificación de Documentos Históricos de la SIDE, elaborada para facilitar la comprensión del material por parte de la ciudadanía, investigadores y comunicadores.
Entre algunos de los documentos, que van del 1 de enero de 1973 al 10 de diciembre de 1983 cuando el país pasó de la presidencia de facto de Alejandro Agustín Lanusse (con la denominada Revolución Argentina) a la llegada de la democracia con las elecciones que ganó el radical Raúl Alfonsín, se nota incluso los cambios del nombre del organismo estatal que en principio se llamaba Secretaría de Informaciones del Estado.
La Side señaló que la desclasificación de estos documentos que eran secretos se realizó por orden del presidente Javier Milei y confirmó que tras su difusión, el material será enviado al Archivo General de la Nación para facilitar la consulta del público.
Además, indicó que con esta acción se busca «fortalecer la institucionalidad del Sistema de Inteligencia Nacional y su vínculo responsable con la sociedad».
«La desclasificación de archivos previamente secretos constituye un acto de carácter ético, político y social que contribuye a consolidar la confianza pública, legitimar el rol del Estado y aportar información relevante en un contexto donde la desinformación y las interpretaciones erróneas afectan la comprensión del pasado reciente», remarcó la Side.
La secretaría, que desde diciembre de 2025 es dirigida por el contador Cristina Auguadra, indicó que con la apertura de estos archivos secretos busca «facilitar el trabajo de historiadores, comunicadores e investigadores que tengan interés en los documentos que la acompañan y confiamos en que el acceso público a archivos de relevancia histórica puede representar un aporte significativo del Estado para la ciudadanía en general».
Los documentos revelados hoy están disponibles a través de las tres plataformas en redes sociales que tiene la Secretaría de Inteligencia, en X, Instagram y Facebook, además de la página oficial del Gobierno argentino en https://argentina.gob.ar/inteligencia/archivos.
Iniciamos el Procedimiento de Publicación de documentos históricos correspondientes al período 1973-1983.
En esta primera instancia, se publicará un conjunto de 26 documentos oficiales distribuidos en 492 páginas y la Guía sobre la Desclasificación de Documentos Históricos de la… pic.twitter.com/aCoe4hS632
— Secretaría de Inteligencia (@SIDE_Argentina) March 19, 2026
La decisión de desclasificar los archivos que eran secretos hasta ahora fue anunciada hace un año, durante la conmemoración del Día de la Memoria cuando el actual jefe de Gabinete y por entonces portavoz oficial, Manuel Adorni, señalaba que Javier Milei había ordenado avanzar con la implementación de un decreto de la Presidencia de Cristina Fernández de Kirchner de 2010 en ese sentido que nunca había sido puesto en práctica.
«El presidente Milei tiene un compromiso inclaudicable con los derechos humanos y contar la historia completa es una tarea crucial en este camino», remarcaba el vocero del Gobierno de La Libertad Avanza. Y sostuvo que los archivos que «permanecieron en las sombras» pasarán al Archivo General de la Nación para «estar al servicio de la memoria y no de la manipulación política«.
Entre la gran cantidad de documentos, hay órdenes internas de carácter burocrático sobre como debía ser la denominación de los agentes de acuerdo a su actividad, la directiva de producir inteligencia sobre los países que integraban la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), China y otras zonas del sudeste asiático así como analizar la doctrina y estrategias del Movimiento Comunista Mundial.
Asimismo, ordenaba analizar bases de datos en el ámbito subversivo mundial y de sus conexiones con otras similares en Argentina.
