La muerte de Alejandro Zalazar derivó en una investigación judicial que indaga un presunto tráfico de drogas medicinales y revela detalles sobre un fenómeno conocido como «propofest».
La muerte de Alejandro Zalazar puso en evidencia un caso que investiga un presunto tráfico de drogas medicinales. La Justicia ya imputó a dos personas y busca determinar las responsabilidades en torno a un fenómeno social que involucra el uso de anestésicos en fiestas, conocido coloquialmente como «propofest».
Las autoridades trabajan para reconstruir los hechos y establecer la cadena de suministro de los medicamentos, que presuntamente habrían sido robados. El caso ha generado numerosas preguntas sobre el alcance de estas prácticas y las medidas de control sobre fármacos de uso restringido.
