El país avanza en una fuente de energía alternativa que puede abastecer a miles de hogares de forma constante, mientras continúan los esfuerzos diplomáticos para destrabar el Estrecho de Ormuz.
El Reino Unido puso en marcha su primera planta geotérmica profunda, una instalación que extrae agua a altas temperaturas del subsuelo para generar electricidad. El proyecto, ubicado en la región de Cornwall, representa un paso significativo en la búsqueda de fuentes de energía alternativas y mayor independencia eléctrica.
La planta, desarrollada por Geothermal Engineering Limited (GEL), ha requerido una inversión de 50 millones de libras esterlinas, financiada con capitales privados y de la Unión Europea. Utiliza pozos que alcanzan los cinco kilómetros de profundidad para extraer agua a más de 190°C. Este fluido acciona turbinas en la superficie, transformando el calor en energía eléctrica.
La capacidad de la central es de 3.000 kW, suficiente para abastecer de manera constante a unos 10.000 hogares, operando las 24 horas del día sin depender de las condiciones climáticas. Un dato adicional es que el agua extraída contiene altas concentraciones de litio, un mineral valioso para la fabricación de baterías de vehículos eléctricos.
Paralelamente, y en un contexto internacional marcado por las tensiones en el Estrecho de Ormuz, el Reino Unido convocó a cerca de cuarenta países para trabajar con la Organización Marítima Internacional (OMI) y liberar los buques varados en esa vía marítima. La ministra de Exteriores británica, Yvette Cooper, afirmó que se emplearán «todas las medidas económicas y diplomáticas posibles» para restablecer el tráfico, actualmente restringido, y señaló que la situación afecta los precios globales de combustibles y otros insumos.
