Un artículo publicado en una prestigiosa revista médica internacional, firmado por un cardiólogo argentino, cuestiona el uso predominante de la edad cronológica en los sistemas de salud y aboga por un enfoque más personalizado basado en biomarcadores.
Un artículo reciente en la revista New England Journal of Medicine (NEJM) plantea la necesidad de un cambio de paradigma en la práctica médica: pasar de guiarse por la edad cronológica a evaluar la edad biológica de cada paciente. El trabajo está firmado por el doctor Martín Lee, subdirector del Hospital Privado Regional de Bariloche y cardiólogo del Hospital Italiano de Buenos Aires.
En su artículo titulado «La ilusión de la edad: limitaciones de la edad cronológica en medicina», Lee argumenta que la edad que figura en el documento de identidad es un dato fácil de obtener, pero a menudo resulta insuficiente. «Las personas de la misma edad pueden diferir drásticamente cuando se trata de capacidad cognitiva, salud vascular, metabolismo y fuerza física», señala el especialista. Utilizar solo la edad cronológica, advierte, puede llevar a los médicos a pasar por alto factores biológicos cruciales que afectan los resultados a largo plazo.
La propuesta es desarrollar un enfoque más coherente para evaluar la «reserva fisiológica» de cada individuo. Esto implicaría un marco compuesto que integre información molecular, inmunológica, metabólica y a nivel de órganos. «Los puntajes compuestos tendrían que calcularse con el uso de métodos transparentes, someterse a una estandarización robusta e ir acompañados de directrices claras para la interpretación clínica», aclara Lee.
Este concepto no es solo teórico. Investigaciones recientes, como un estudio de la Universidad de Konstanz (Alemania), ya trabajan en métodos para calcular la edad biológica a través de biomarcadores sanguíneos específicos por sexo. Otro trabajo de la Universidad de Stanford, publicado en Nature, desarrolló un análisis de sangre que puede indicar la edad biológica de diferentes órganos y tejidos, reconociendo que no todo el cuerpo envejece al mismo ritmo.
El cambio hacia una medicina que priorice la edad biológica supondría un giro hacia criterios más personalizados y precisos, aunque probablemente demandaría mayores niveles de financiamiento inicial. A largo plazo, según los expertos, podría conducir a un uso más racional de los recursos sanitarios.
