Hace 15 años, dos amigos de la infancia reencontrados unieron sus trayectorias gastronómicas para abrir un local en una esquina olvidada del barrio. Con decoración vintage y porciones generosas, buscaron revivir los sabores de la cocina tradicional.
Unos 15 años atrás, cuando La Popular de San Telmo abrió sus puertas, el boulevard Caseros aún no era el polo gastronómico y de encuentro que es hoy. «Cuando éramos chicos esta cuadra era la más fea del barrio», coinciden Diego Sícoli y Ariel Almeyda, creadores de este bodegón que da vida a la esquina de Avenida Caseros y Bolívar, a una cuadra de Parque Lezama.
Ambos se criaron en San Telmo. Tras un reencuentro fortuito después de años, decidieron unir sus carreras gastronómicas –que hasta entonces corrían por separado– con un objetivo común: recuperar los sabores y aromas de las recetas familiares.
El salón, decorado con banderines, pingüinos para el vino y elementos vintage como televisores y teléfonos antiguos, ofrece un menú de platos clásicos como milanesas, tortillas y guisos, servidos en porciones generosas para compartir.
«Con Ariel nos conocemos desde muy chiquitos. Éramos skaters», recuerda Diego. «Después, cada uno hizo una carrera gastronómica por separado. Muchos años más tarde nos reencontramos en un club de tenis y descubrimos que a los dos la vida nos había llevado por el mismo camino».
La decisión de abrir en esa esquina no fue casual. «Veíamos la esquina cerrada y nos decíamos que era una locura que estuviera así», explica Diego. El local había estado desocupado durante 14 años. «Entramos, vimos las carpinterías de madera, el piso… ‘¡Vamos a darle vida a esto!’, nos dijimos. Queríamos mantener el espíritu de bodegón, pero hacerlo canchero, con onda».
Cuando inauguraron, el boulevard Caseros no era el mismo. «Solo estaba ‘Caseros’, el restaurante de al lado», señala Ariel. Era una época en que muchos bodegones porteños tradicionales cerraban. «Necesitábamos volver a las raíces, y veíamos que eso era también lo que la gente estaba necesitando», agrega Diego.
El desafío fue crear una carta que pudiera «competir con los sabores de las mamás y las abuelas», una apuesta que asumieron con gusto. «Nosotros cosas sencillas no hacemos, nos gustan las apuestas, nos gusta el contenido», afirma Ariel. Así, con una propuesta basada en sabores genuinos y recuerdos, La Popular de San Telmo comenzó su historia.
