Una investigación de la Universidad de Massachusetts, liderada por el médico Sae Hwang Han, analizó a más de 30.000 adultos y encontró beneficios significativos en quienes dedican algunas horas semanales a ayudar a otros.
En el contexto de una creciente expectativa de vida, ralentizar el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento se ha convertido en un objetivo clave para el bienestar. Un estudio reciente, publicado en la revista Social Science & Medicine, aporta evidencia sobre una actividad accesible que podría tener un impacto positivo.
La investigación, dirigida por el doctor Sae Hwang Han, médico formado en la Universidad de Korea y profesor adjunto de Desarrollo Humano y Ciencias de la Familia en la Universidad de Massachusetts, analizó datos de más de 30.000 adultos estadounidenses de distintas edades.
Los resultados indicaron que las personas que destinaban habitualmente algunas horas a la semana a trabajos comunitarios o ayuda informal reducían entre un 15% y un 20% la tasa de deterioro cognitivo asociado a la edad avanzada. El beneficio fue más marcado en quienes dedicaban de dos a cuatro horas semanales.
«Algo que me llamó positivamente la atención fue que las ventajas vinculadas con estas actividades solidarias y de cooperación social no eran solo mejoras a corto plazo, sino acumulables con el tiempo, gracias a una participación sostenida», explicó Hwang Han.
El investigador destacó que los beneficios resultaron evidentes tanto para el voluntariado formal como para la ayuda informal, como acompañar a alguien a un turno médico o hacer compras para otra persona. «Fue una grata sorpresa descubrir que proporciona impactos cognitivos comparables a los del voluntariado formal», señaló.
Además, según otro relevamiento del mismo especialista, el trabajo voluntario puede atenuar los efectos adversos del estrés crónico, un factor de riesgo para el deterioro cognitivo y la demencia. «Hacer algo por los demás, además del impacto social, puede mejorar la salud cerebral, reducir el desgaste fisiológico asociado a la excesiva tensión y fortalecer las conexiones sociales que aportan al bienestar emocional», concluyó el médico.
