El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizó una fuerte advertencia a Irán, mientras el régimen persa amenazó con afectar el suministro de petróleo y gas. Expertos analizan las implicancias legales de las declaraciones.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, colocó este martes al mundo en vilo con una advertencia dirigida a Irán, a horas de que expire un plazo que planteó para atacar a la nación persa. En un posteo en su red social, Trump escribió: «Esta noche morirá toda una civilización, para no volver jamás. No quiero que eso suceda, pero probablemente ocurrirá». Agregó que el régimen iraní todavía tenía tiempo para llegar a un acuerdo antes de la fecha límite de las 8 p. m. (hora del este), las 21 en Argentina.
En respuesta, la Guardia Revolucionaria iraní afirmó que respondería fuera de la región y privaría a Estados Unidos y a sus aliados de petróleo y gas «durante muchos años» si se atacaban instalaciones civiles. El comunicado hace referencia a un posible cierre total del Estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del crudo y buena parte del gas mundial.
Por otro lado, el secretario del Consejo Supremo de Juventud y Adolescentes del régimen llamó a la población a formar cadenas humanas alrededor de instalaciones clave para protegerlas. El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, publicó en X que millones de iraníes habían respondido a campañas para ofrecerse como voluntarios.
Expertos consultados analizaron las implicancias legales de la situación. Samuel Issacharoff, jurista y profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Nueva York, señaló que «el presidente Trump no se ve limitado por las advertencias del pasado», pero aclaró que «hasta ahora, sus acciones no se corresponden con sus palabras».
Por su parte, Javier Ruiz, abogado y profesor en Derecho Internacional Público, advirtió que destruir infraestructuras de Irán como un objetivo legítimo podría constituir un crimen de guerra. Explicó que el derecho internacional protege los objetos indispensables para la supervivencia de civiles y que cualquier ataque debe respetar los principios de proporcionalidad y precaución. Además, señaló que el lenguaje de exterminio podría entrar en la categoría de crimen de lesa humanidad.
