Las declaraciones cambiantes del expresidente estadounidense sobre la guerra mantienen en vilo a la comunidad internacional, mientras líderes mundiales buscan evitar una mayor escalada.
Las declaraciones del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, respecto al conflicto con Irán han mantenido un tono fluctuante, generando incertidumbre en la escena internacional. En un momento afirma que la guerra está por terminar y en otro sugiere que continuará. Esta ambigüedad ha ocupado los esfuerzos diplomáticos de líderes de más de 40 países, quienes buscan contener una posible escalada del enfrentamiento.
En las últimas semanas, presidentes y primeros ministros de diversas capitales han expresado su preocupación. El presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung, advirtió sobre las cicatrices duraderas de la guerra. Por su parte, la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, anunció la búsqueda de diálogo directo con Irán, mientras que el presidente francés, Emmanuel Macron, criticó los comentarios contradictorios provenientes de Washington.
La postura de Trump, quien históricamente ha defendido la imprevisibilidad como una herramienta política, se ha manifestado en una serie de amenazas y afirmaciones sobre el estado del conflicto. Tras declarar prácticamente derrotado a Irán en un discurso, el país respondió derribando dos aviones militares estadounidenses. Posteriormente, Trump amenazó con bombardear infraestructura civil iraní si no se reabría el estrecho de Ormuz, declaraciones que fueron calificadas como potenciales crímenes de guerra por el presidente del Consejo Europeo, António Costa.
Irán, a través de su agencia de noticias semioficial Mehr, prometió represalias «más aplastantes y extensas». En este contexto, se reportó que funcionarios paquistaníes habrían enviado una propuesta de alto el fuego a ambas partes, en un intento por mediar en la crisis.
