La misión Artemis II, que completó un sobrevuelo tripulado alrededor de la Luna, contó con la contribución clave de profesionales venezolanos en el desarrollo del cohete y los sistemas de lanzamiento.
La misión Artemis II de la NASA, que marcó el regreso de los vuelos tripulados alrededor de la Luna después de más de cinco décadas, incluyó el trabajo fundamental de ingenieros venezolanos en roles técnicos especializados. La cápsula Orión completó su sobrevuelo lunar el 6 de abril, permitiendo a la tripulación observar la cara oculta del satélite.
El operativo, con una duración prevista de diez días, despegó el 1° de abril y tiene programado su retorno para el viernes 10 de abril en el océano Pacífico. Durante la travesía, la tripulación ejecutó maniobras de control, pruebas de sistemas y recolección de datos sobre radiación y navegación en el espacio profundo.
El lanzamiento fue posible gracias al cohete Space Launch System (SLS), cuyo diseño e integración de sistemas requirió una extensa validación previa al despegue. En este marco, dos profesionales venezolanos destacaron por sus funciones específicas.
Carlos Mata, ingeniero electricista egresado de la Universidad Simón Bolívar y doctorado en la Universidad de Florida, se desempeñó como diseñador del sistema de protección contra descargas atmosféricas (rayos) para el cohete SLS. «Esos sistemas son importantes porque precisamente de aquí donde despegan estos cohetes, en la costa este de Florida, hay una gran cantidad de incidencias de descargas atmosféricas», explicó en una entrevista.
Por su parte, Nathalie Quintero, ingeniera aeroespacial, ocupó el cargo de ingeniera líder de proyecto en el área del Core Stage (etapa central del cohete) dentro del equipo de operaciones de lanzamiento. Es responsable de la integración de equipos técnicos en aviónica y propulsión, realizando las pruebas necesarias para verificar que el vehículo esté listo para su lanzamiento. «He trabajado largas horas, días y noche, durante vacaciones, resolviendo varios desafíos que nos pudieran posicionar para poder lograr esta meta hoy: llevar de regreso a la humanidad a la Luna», expresó Quintero.
De acuerdo con la NASA, el recorrido de la nave Orión incluyó un viaje de ida de cuatro días hasta la órbita lunar, seguido por el rodeo de la cara no visible desde la Tierra. La trayectoria utilizó la gravedad terrestre para iniciar el regreso en un esquema de retorno libre. La misión forma parte de una estrategia de largo plazo que busca establecer operaciones sostenidas en la Luna y funciona como etapa previa para futuros viajes tripulados hacia Marte.
