Dos casos emblemáticos, una fábrica de calzado deportivo y una línea tradicional de golosinas, trasladan su producción a Asia para continuar en el mercado local.
En un fenómeno que refleja los desafíos de la industria nacional, dos empresas argentinas han decidido cerrar sus plantas de producción local para importar sus productos desde Asia. El objetivo declarado es conservar la presencia de sus marcas en el mercado argentino.
Se trata de una reconocida fábrica de calzado deportivo y una tradicional línea de golosinas. Ambas han mudado su producción a China, manteniendo la comercialización bajo su nombre en el país.
Este movimiento genera interrogantes sobre la competitividad de la manufactura local frente a los costos de producción internacionales y las condiciones del mercado.
