La startup Orbital, respaldada por fondos de Silicon Valley, anunció que su misión de prueba ‘Orbital-1’ despegará en abril de 2027. El objetivo es validar la operación de servidores con GPU en órbita, alimentados por energía solar, para ejecutar tareas de inferencia de inteligencia artificial.
La carrera por llevar infraestructura de computación al espacio gana un nuevo participante. La startup Orbital, fundada por el emprendedor Euwyn Poon, avanza con un plan para construir y operar centros de datos en órbita terrestre baja. El proyecto busca resolver dos limitaciones clave de la IA en la Tierra: el acceso a energía eléctrica y la gestión del calor de los sistemas.
La compañía confirmó que su primera misión de prueba, denominada Orbital-1, será lanzada en abril de 2027 a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX. El objetivo principal es validar el funcionamiento sostenido de unidades de procesamiento gráfico (GPU) en el espacio, medir su resistencia a la radiación y ejecutar cargas de trabajo comerciales de inferencia de IA.
La lógica técnica del proyecto se basa en que la fase de inferencia de los modelos de IA —donde se aplica el conocimiento a nuevos datos— puede distribuirse en múltiples nodos independientes, a diferencia del entrenamiento de los modelos, que requiere una interconexión de baja latencia. Orbital proyecta eventualmente una constelación de satélites, cada uno equipado con pequeños clústeres de GPU de última generación, alimentados por paneles solares y diseñados para operar en órbitas heliosíncronas.
En paralelo al desarrollo de la misión, la empresa inauguró su centro de investigación y desarrollo, Factory-1, en Los Ángeles, y ha iniciado gestiones ante la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos para obtener las autorizaciones necesarias para el despliegue de su constelación.
En una entrevista, Euwyn Poon detalló que el éxito de la primera misión se medirá por la capacidad de generar ingresos, aunque sean mínimos, a partir de un solo servidor en el espacio. «La tesis es que podemos convertir la energía solar en órbita en un resultado económicamente útil, en este caso a través de inteligencia artificial», señaló el fundador.
El camino por delante presenta desafíos técnicos, logísticos y regulatorios considerables. La compañía proyecta una constelación de hasta 10.000 satélites, con una inversión potencial que podría alcanzar los 50.000 millones de dólares.
