Antonio Strejilevich, alumno del Colegio Nacional de La Plata, fue seleccionado para integrar la delegación argentina en la 67° edición de la competencia, que se realizará en China del 13 al 21 de julio.
Antonio Strejilevich, un joven de 15 años del Colegio Nacional de La Plata, fue elegido para representar a Argentina en la 67° Olimpiada Internacional de Matemática (IMO), que se llevará a cabo en Shanghái, China, del 13 al 21 de julio. Tras superar un exigente proceso de selección, el estudiante se ubicó entre los seis mejores del país y aseguró su lugar en la delegación nacional.
Su trayectoria en el ámbito matemático comenzó en la escuela primaria, participando en certámenes como Canguro y Ñandú, este último organizado por la Olimpiada Matemática Argentina (OMA). El año pasado fue suplente y este año logró la titularidad, lo que atribuye a los entrenamientos complementarios de la OMA y a un campamento intensivo en Uruguay. «Yo no siento que haya cambiado nada en mi preparación, pero seguí practicando», explicó.
Antonio destaca el aspecto creativo de la matemática: «Usualmente veo otro problema que haya resuelto y eso me da una idea inicial. Después se trata de creatividad, porque muchas veces esa idea no funciona o solo me sirve para una parte».
Su madre, María Paula Badenes, señaló que en el hogar siempre se fomentó el pensamiento lógico, y que Antonio es «muy aplicado y estudioso». Además de las ciencias, el joven tiene interés en teatro, idiomas (francés e inglés), piano y actividades con amigos.
En cuanto al viaje, la familia expresó que el financiamiento estatal para los pasajes es incierto, aunque la OMA garantiza la participación. «Lo que me aseguraron es que van a viajar, que de alguna forma la OMA se va a asegurar de conseguir los pasajes», aclaró Badenes. El viaje se realiza sin familiares, acompañado por personal de la Olimpiada.
Antonio comenzó a estudiar chino mandarín por su cuenta para la experiencia cultural. «Me gustaría saber si me pueden entender y si yo los puedo entender a gente que hable chino de verdad», comentó. Su profesor, Yerimen Arias, es un amigo con quien mantiene una relación que trasciende lo académico: «Lo conozco hace ocho años, es un amigo que me enseña matemática».
El joven asegura que no siente haber sacrificado nada: «Lo veo como una gran experiencia. Es cierto que le dedico mucho tiempo al estudio, pero no descuido el colegio».
