La actriz se refirió al quiebre de la amistad en una entrevista televisiva, donde mencionó tensiones laborales, desacuerdos económicos y consecuencias legales.
El distanciamiento entre Andrea Rincón y Julieta Ortega dejó de ser un rumor y se convirtió en un relato de tensiones, presiones mediáticas y conflictos legales. En una entrevista con el programa Sálvese quien pueda (América TV), Rincón habló sobre la ruptura y dejó entrever que las razones son más profundas de lo que se conocía.
Durante la conversación con Yanina Latorre, Rincón mostró angustia y dijo: «Estoy conteniendo el llanto, porque la gente es cruel. A mí me costó mucho sentir que yo tengo valor». También afirmó: «A veces se paga un precio muy caro cuando abrís la boca».
Según su relato, ambas habían acordado mantener los detalles de su separación en privado, pero ese pacto se habría vulnerado. Uno de los puntos de conflicto fue un proyecto de streaming que compartían, donde surgieron desacuerdos financieros. Rincón recordó que mencionó que Ortega no le habría pagado lo correspondiente a su trabajo, pero luego se retractó por el costo mediático: «Me arrepentí mucho de decir eso, me quedé sin voz. Porque después al otro día me matan».
La actriz describió una situación que calificó como «acoso» en el ámbito laboral. El conflicto escaló a instancias legales tras un episodio en el que participó Leticia Brédice. Rincón relató que una abogada de una actriz le hizo escuchar audios donde se mencionaba: «Yo no quiero ir contra ellos porque son muy poderosos. Mirá esto que le hicieron a Andrea». A raíz de eso, afirmó que sufrió un desmejoramiento físico y terminó internada con un fuerte dolor de espalda.
Para evitar mayores problemas, cedió sus derechos sobre el proyecto sin recibir compensación económica, decisión que consideró necesaria para su paz mental. A pesar de todo, sostuvo: «Yo a Julieta la sigo amando». También reclamó que nunca hubo un reconocimiento recíproco de su amistad y recordó que la apoyó durante una crisis personal, incluso acompañándola en viajes al exterior.
Rincón analizó que su propio proceso de empoderamiento pudo influir en la distancia: «En algún momento yo empecé a empoderarme y me alejé de muchas personas, y puede ser que alguna de esas personas haya sido ella». Al ser consultada sobre si se sentía presionada por el entorno de la familia Ortega, respondió con cautela: «No es que esté amenazada, no. Pero a veces hay que callar y creo que el tiempo pone todo en su lugar».
