La inteligencia artificial permite crear contenidos virales con presupuestos mínimos, desde telenovelas con frutas hasta propaganda militar con estética LEGO, democratizando la producción audiovisual.
En Cali, Colombia, William Rico, un estudiante de diseño industrial de 26 años, utilizó inteligencia artificial para crear un trabajo práctico sobre futuros posibles. Combinó el formato clásico de las telenovelas con videos cortos de estilo «brain rot», dando origen a las «frutinovelas», que en pocos días acumulan decenas de millones de reproducciones en TikTok e Instagram. A miles de kilómetros, en Teherán, el régimen iraní desarrolló propaganda militar antiestadounidense con estética LEGO, también generada por IA, que se viralizó al ritmo del rap y la frase «TACO» (Trump Always Chickens Out).
Ambos fenómenos, aunque opuestos en temática y objetivo, comparten una misma base tecnológica. Herramientas como Seedance, Higgfield, Runway, Sora, Kling o Veo permiten crear escenas completas a partir de texto, con costos que van desde 8 hasta 20 dólares mensuales. La estandarización de los procesos permite que cualquier idea se convierta en contenido visual listo para circular, desde ficción absurda hasta narrativa política. Con un presupuesto de 120 dólares al mes en planes PRO, es posible producir series virales o piezas propagandísticas.
Esta revolución plantea interrogantes sobre el futuro de la industria audiovisual. Expertos como Sachin Kamath señalan que una sola persona puede reemplazar varios roles técnicos, mientras informes de McKinsey advierten que la IA reconfigura toda la cadena de valor. La producción audiovisual ya no requiere grandes estudios: basta con una computadora, un prompt y creatividad.
