A sus 80 años, el actor británico Tim Curry habla sobre su recuperación tras el derrame cerebral de 2012, su carrera marcada por personajes oscuros y su filosofía de vida basada en el humor y la positividad.
Tim Curry, el actor británico que dio vida a inolvidables villanos como Frank-N-Furter en The Rocky Horror Picture Show y Pennywise en la adaptación de It, ha compartido detalles de su vida tras el derrame cerebral que sufrió en 2012. A sus 80 años, Curry asegura que desde entonces «volvió a nacer» y que su sentido del humor fue clave para sobrellevar las secuelas.
El incidente ocurrió mientras recibía un masaje. Su masajista notó algo inusual y llamó a un médico, lo que, según Curry, le salvó la vida. «No tenía ningún síntoma. No me dolía nada. Pensé que era una tontería pero esa llamada lo cambió todo», relató. El actor pasó meses de rehabilitación para recuperar el habla, una habilidad que le permitió seguir trabajando en doblajes.
Curry alcanzó la fama en 1975 con el personaje de Frank-N-Furter en The Rocky Horror Picture Show, una película que inicialmente fue un fracaso de taquilla pero que con el tiempo se convirtió en un clásico de culto. El actor también recordó su frustración por no haber conseguido el papel de Hannibal Lecter en El silencio de los inocentes, que finalmente interpretó Anthony Hopkins.
En cuanto a su presente, Curry explicó que, aunque no puede caminar y tiene problemas con su pierna izquierda, el humor sigue siendo su aliado. «Estoy en esta ridícula silla, todavía no puedo caminar. No podré cantar ni bailar próximamente. Pero el humor me salvó. Es parte de mi ADN», afirmó. Incluso bautizó a su brazo izquierdo inmovilizado como «Teddy».
El actor también reflexionó sobre la muerte y la autocompasión. «Creo que todos tenemos miedo, pero sospecho que al final la recibiré con los brazos abiertos. Creo que puede ser muy reconfortante decir adiós, y quiero ganármelo», dijo. Y añadió: «No admiro mucho la autocompasión. ¿Por qué eres tan importante como para compadecerte?».
