El Manhattanhenge regresa en 2026 con cuatro fechas en mayo y julio. La puesta de sol se alinea con las calles de Manhattan, ofreciendo un espectáculo único.
El Manhattanhenge, el fenómeno solar que cada año atrae a multitudes en Nueva York, volverá en 2026 en cuatro fechas específicas de mayo y julio. Durante estas jornadas, la puesta de sol se alinea con el trazado de las calles de Manhattan y queda enmarcada por los edificios al mirar hacia el oeste.
Según el Museo Americano de Historia Natural (AMNH), la alineación con la cuadrícula de Manhattan no ocurre más veces porque el Sol no se pone siempre en el mismo punto. El astro se desplaza hacia el norte hasta el inicio del verano y luego regresa hacia el sur en dirección al invierno. Si el trazado urbano de esta zona de Nueva York estuviera ajustado con el norte geográfico, ese fenómeno coincidiría con los equinoccios. Sin embargo, no es el caso porque el diseño urbano está girado unos 30 grados.
En 2026, el Manhattanhenge se podrá observar en cuatro ocasiones. El AMNH recomienda observar el fenómeno desde avenidas que atraviesan Manhattan de este a oeste, ya que ofrecen una línea de visión directa hacia el horizonte. También señala que conviene ubicarse lo más al este posible sin perder la vista hacia Nueva Jersey, al otro lado del río Hudson. Las calles principales para observar el Manhattanhenge son: 14th, 23rd, 34th, 42nd, 57th y las calles adyacentes. A su vez, neoyorquinos y turistas pueden visualizar el evento desde otros puntos, como el paso elevado de Tudor City, en Manhattan, o el parque Hunter’s Point South, en Long Island City, Queens.
Según The Old Farmer’s Almanac, este tipo de alineación no es exclusivo de Nueva York y puede observarse en ciudades con calles orientadas de este a oeste. El almanaque menciona ejemplos como Salt Lake City, en Utah, donde durante los equinoccios el amanecer y el atardecer pueden verse en línea recta con las avenidas. También incluye casos como los de Baltimore, Chicago, Filadelfia, San Francisco y San Diego, además de espacios como el “Corredor Infinito” del Instituto Tecnológico de Massachusetts.
Muchas urbes pueden reproducir esta escena si cuentan con un trazado similar e invita a las personas a recorrer sus propias calles para identificar dónde puede apreciarse una vista similar. Además, explica que esta relación entre el Sol y la arquitectura, hoy visible en la disposición de los edificios en los grandes centros urbanos, tiene antecedentes en culturas antiguas, que utilizaban sus movimientos como referencia para construir calendarios y marcar los cambios de estación. Un ejemplo es Stonehenge, en Inglaterra, donde durante el solsticio de verano la luz aparece detrás de una piedra específica y sus primeros rayos atraviesan el centro del monumento.
