El serbio perdió en el Masters 1000 de Roma ante el croata Dino Prizmic por 2-6, 6-2 y 6-4, en un partido marcado por altibajos físicos y tenísticos.
El regreso de Novak Djokovic al circuito duró menos de lo esperado. Después de casi dos meses de inactividad, el serbio volvió a competir este viernes en el Masters 1000 de Roma y quedó eliminado en su debut tras perder con el croata Dino Prizmic por 2-6, 6-2 y 6-4. El ex número uno del mundo mostró altibajos físicos y tenísticos durante el encuentro, mientras que el joven de 20 años, número 70 del ranking ATP y admirador declarado de su rival, firmó luego de la victoria una dedicatoria sobre la cámara: “Nole, fue un placer”.
Djokovic volvía al circuito en una semana clave de la temporada. El serbio no jugaba desde el 11 de marzo, cuando cayó en Indian Wells, y eligió el Foro Itálico como única preparación antes de Roland Garros, el segundo Grand Slam del año. Sin embargo, el regreso dejó más dudas que certezas para uno de los máximos campeones de la historia.
El comienzo parecía encaminar una tarde tranquila para el ganador de 24 títulos de Grand Slam. Djokovic dominó el primer set con autoridad, impuso condiciones desde el fondo de la cancha y aprovechó la inexperiencia de Prizmic para adelantarse rápidamente por 6-2. El serbio consiguió dos quiebres y no enfrentó ninguna oportunidad de break en contra durante ese parcial.
Pero el desarrollo cambió de manera abrupta a partir del segundo set. Djokovic empezó a mostrar dificultades físicas, perdió intensidad en los desplazamientos y exhibió un lenguaje corporal apagado. Del otro lado, el croata ganó confianza, empezó a acelerar cada vez más sus golpes y encontró respuestas ante cada intento del serbio por recuperar el control. Prizmic elevó notablemente el nivel y devolvió el 6-2 para igualar el encuentro.
El joven europeo sostuvo la agresividad desde el fondo de la cancha, tomó riesgos en los intercambios largos y aprovechó las dudas físicas de Djokovic, que nunca volvió a sentirse cómodo en el partido. El tercer set mantuvo esa tendencia. Aunque el serbio intentó reaccionar y mostró una leve mejoría, el croata volvió a golpear en el momento justo. El quiebre conseguido en el quinto game resultó decisivo para encaminar la victoria más importante de su carrera. A partir de ahí, Prizmic sostuvo el saque con mucha personalidad y cerró el partido después de dos horas y 15 minutos.
Las estadísticas reflejaron la paridad del duelo y también la eficacia del croata en los momentos determinantes. Ambos ganaron el 70% de los puntos con el primer servicio, aunque Prizmic fue más consistente con el segundo saque y concretó tres quiebres sobre seis oportunidades. Djokovic, en cambio, aprovechó apenas dos de las cuatro chances de break que generó.
La derrota volvió a dejar en evidencia el momento irregular que atraviesa Djokovic en esta temporada. El serbio, que cumplirá 39 años este mes, acumula siete victorias y tres derrotas en 2026 y todavía no consiguió continuidad por los problemas físicos que condicionaron buena parte de su calendario. Roma representa además uno de los escenarios más exitosos de su carrera. Allí conquistó seis títulos y disputó 12 finales, pero esta vez la historia terminó demasiado rápido para uno de los jugadores más dominantes de las últimas décadas.
Del otro lado apareció una de las imágenes de la jornada. Apenas consumó la victoria, Prizmic se acercó a la cámara para dejar su firma, como es habitual, y escribió un mensaje breve, cargado de admiración: “Nole, fue un placer”. El croata nunca ocultó que Djokovic fue su gran referencia dentro del tenis y esta vez consiguió derrotarlo en el escenario más importante que compartieron.
A pesar de la frustración por la eliminación temprana, el público despidió al serbio con una ovación mientras abandonaba lentamente el estadio. Djokovic saludó y con una sonrisa se retiró, consciente de que el regreso esperado terminó lejos de lo imaginado y de que todavía necesita ritmo competitivo para llegar en plenitud a París.
