Un estudio del MIT revela que las semillas de arroz perciben las vibraciones de las gotas de lluvia y aceleran su germinación hasta un 37%.
Un equipo de ingenieros mecánicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha descubierto que las semillas de arroz pueden percibir las vibraciones generadas por las gotas de lluvia al caer y responder despertando de su estado de latencia para germinar más rápido. Así lo publica la revista Science Alert.
Según los investigadores Nicholas Makris y Cadine Navarro, las semillas expuestas a la simulación de tormentas germinaron hasta un 37% más rápido que aquellas que no recibieron el tratamiento, aunque se mantuvieron en condiciones idénticas. “Lo que este estudio demuestra es que las semillas pueden percibir el sonido de maneras que les ayudan a sobrevivir”, explicó Makris. “La energía del sonido de la lluvia es suficiente para acelerar el crecimiento de una semilla”.
Las plantas no poseen un sistema auditivo como el humano, pero el estudio sugiere que responden a las mismas vibraciones que producen una experiencia sonora en nuestros oídos. En los experimentos, los científicos sumergieron cerca de 8.000 semillas de arroz en recipientes poco profundos con agua, a unos 3 centímetros de profundidad, y expusieron algunas de ellas a la caída de gotas durante seis días. Variaron la altura y el tamaño de las gotas para simular tormentas de diferente intensidad.
Un hidrófono registró las vibraciones acústicas, confirmando que el experimento imitaba las vibraciones de la lluvia real en la naturaleza, como los aguaceros que caen sobre charcos y humedales de Massachusetts. Los investigadores creen que esta adaptación está facilitada por los estatolitos, orgánulos sensibles a la gravedad que se asientan en la parte inferior de ciertas células vegetales. Las ondas sonoras de las gotas podrían sacudir estos estatolitos y desencadenar el crecimiento de las semillas.
“Así que, si eres una semilla que se encuentra a pocos centímetros del impacto de una gota de lluvia, el tipo de presiones sonoras que experimentarías en el agua o en la tierra son equivalentes a las que sufrirías a pocos metros de un motor a reacción en el aire”, señaló Makris. Los investigadores eligieron el arroz porque comparte similitudes en el gravitropismo con muchas otras plantas y crece en entornos subacuáticos, lo que lo hace ideal para este tipo de experimentos.
