El sarampión, que había sido eliminado en América en 2016, registra un aumento de casos en la región. Según la OPS, la Argentina se encuentra entre los países con riesgo de un brote explosivo debido a la caída en las tasas de vacunación.
El sarampión está de regreso en el continente americano luego de haber sido declarado eliminado en 2016, según alertan entidades sanitarias internacionales. La pandemia de COVID-19 y la creciente resistencia a las vacunas han contribuido a un repunte de contagios en varios países de Latinoamérica, entre ellos la Argentina.
Un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), con fecha del 25 de abril de 2026, registró 18.352 casos confirmados en las Américas en lo que va del año, mientras que en 2025 el virus infectó a 14.503 personas. Al menos 45 personas fallecieron a causa del brote hasta el momento, en su mayoría niños, con las mayores concentraciones en México y Guatemala. También se reportaron casos en Bolivia y Perú.
Eliminación en 2016 e historia del sarampión
Tras su eliminación en 2016 en América, ninguna otra región del mundo había logrado pasar un año sin transmisión sostenida, el umbral establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, en 2017 surgieron nuevos casos en Venezuela, cuya cobertura de vacunación era deficiente. Migrantes que huían de la hiperinflación llevaron el virus a través de la frontera con Brasil, generando un rápido brote en zonas empobrecidas antes de llegar a São Paulo.
Al llegar la pandemia de COVID-19, el sarampión ya había infectado al menos a 30.000 personas y causado la muerte de más de cien, en su mayoría niños pequeños o bebés, en todo el continente. Aun así, la enfermedad no es tan frecuente como en el siglo XX, antes de las campañas de vacunación, cuando se registraban 200.000 casos al año.
El último brote comenzó en Canadá en octubre de 2024, durante una boda, luego de que un invitado viajara infectado desde Tailandia. A principios de 2025, el virus se propagó a comunidades menonitas en Texas (EE.UU.) y México.
En Canadá y Estados Unidos, el brote se limitó en gran medida a la comunidad menonita, conocida por su rechazo a la vacunación. En cambio, en México y otros países más pobres de América, la disminución de los programas de vacunación expuso a la población general. En 2014, cerca del 96% de los niños mexicanos recibieron una segunda dosis contra el sarampión, superando el 95% necesario para la inmunidad colectiva. Para 2024, esa cifra cayó por debajo del 70%, y muchos otros países latinoamericanos siguieron la misma tendencia.
Por qué volvió el sarampión
El retroceso tiene varias causas. La pandemia de COVID-19 desvió personal de los programas de vacunación hacia la emergencia sanitaria, y los gobiernos de México, la Argentina y Brasil recortaron sus presupuestos para la vacunación infantil. Por otro lado, la creciente reticencia a las vacunas influye más en los países ricos: en Canadá, la tasa de vacunación infantil cayó del 86% al 79% en la última década.
Frente a un brote, el rastreo de contactos puede prevenir una mayor propagación, mientras que las campañas de vacunación suelen tener una alta participación de padres preocupados. A largo plazo, el especialista Daniel Salas, de la OPS, señaló en The Economist que modernizar la infraestructura de inmunización es fundamental.
Actualmente, solo 19 de los 35 países que abarca la OPS cuentan con algún tipo de registro electrónico de inmunización que pueda alertar a los padres cuando sus hijos deban vacunarse. Un modelo a seguir es Uruguay, el primer país latinoamericano con un registro de vacunación. «Cuentan con una buena vigilancia y un compromiso político que nunca flaqueó en su prioridad por la prevención de enfermedades prevenibles», afirmó el Dr. Jon Andrus, también de la OPS, y recalcó que la Argentina, con tasas caídas drásticamente bajo la gestión libertaria, corre el riesgo de un brote explosivo.
