La palabra “teporocho” es un mexicanismo que se usa para referirse a personas alcohólicas o en situación de calle. Su origen se remonta a principios del siglo XX, cuando en los puestos callejeros del Centro Histórico de la Ciudad de México se vendía una infusión alcohólica por solo ocho centavos.
La palabra “teporocho” forma parte del vocabulario popular mexicano desde hace décadas y suele utilizarse para referirse a personas alcohólicas o en situación de calle. Sin embargo, pocos conocen que este término tiene un origen ligado a los antiguos puestos callejeros del Centro Histórico de la Ciudad de México y a una bebida que costaba apenas ocho centavos.
De acuerdo con la Academia Mexicana de la Lengua, “teporocho” es un mexicanismo, es decir, una palabra creada y utilizada exclusivamente en México. Aunque no existe una versión definitiva sobre su nacimiento, la teoría más aceptada apunta a una costumbre popular de principios del siglo XX.
El origen de “teporocho”: del “té por ocho” al lenguaje popular
Según diversas investigaciones y relatos históricos, en las calles de la capital mexicana se vendían infusiones calientes mezcladas con alcohol, elaboradas con hojas de naranjo o canela. Estas bebidas eran consumidas principalmente por personas de bajos recursos o por quienes buscaban aliviar la resaca después de una noche de exceso.
La clave del origen está en el precio. Los vendedores ofrecían estas bebidas en pequeños puestos callejeros y cada taza costaba ocho centavos. Por ello, los clientes pedían un “té por ocho”, expresión que con el tiempo se deformó fonéticamente hasta convertirse en “teporocho”.
Otra versión, recopilada por el escritor Jesús Flores Escalante en su libro sobre el caló mexicano, señala que la bebida se popularizó en la zona de La Merced. Inicialmente se vendía a diez centavos, pero debido a la competencia entre comerciantes el precio bajó a ocho, dando origen a la famosa frase “té por ocho”.
Con el paso de los años, el término dejó de relacionarse únicamente con la bebida y comenzó a utilizarse para nombrar a quienes consumían alcohol de manera frecuente en la vía pública. Así, “teporocho” terminó por convertirse en un sinónimo popular de alcohólico indigente en México.
Una palabra que sobrevivió al paso del tiempo
El término trascendió tanto en la cultura popular mexicana que incluso inspiró obras literarias y cinematográficas. Uno de los casos más conocidos es la novela Chin Chin el Teporocho, del escritor Armando Ramírez, que retrata la vida marginal en la Ciudad de México y posteriormente fue llevada al cine en la década de los setenta.
Hoy en día, la palabra sigue siendo utilizada de forma cotidiana en México, aunque especialistas advierten que puede tener una carga despectiva hacia personas con problemas de alcoholismo o situación vulnerable.
Pese al paso del tiempo y a la evolución del lenguaje urbano, “teporocho” permanece como uno de los mexicanismos más representativos del país, con una historia profundamente ligada a la vida callejera, la cultura popular y el ingenio lingüístico de la Ciudad de México.
