El filósofo y economista Horacio Fazio cuestionó la defensa del presidente Javier Milei a su vocero Manuel Adorni, en el marco de una polémica por supuestos gastos no declarados.
El filósofo y economista Horacio Fazio sostuvo que la controversia en torno al vocero presidencial Manuel Adorni podría haberse resuelto si se hubieran presentado las declaraciones patrimoniales correspondientes en tiempo y forma. «Esto se puede hacer en un par de días, por no decir en un par de horas», afirmó Fazio. Agregó que si «todo está en regla», la actualización de esos datos podría haber evitado gran parte de los cuestionamientos públicos.
Fazio señaló que el eje de la polémica gira en torno a supuestos gastos «de seis cifras en dólares en negro», y vinculó esa situación con declaraciones previas del presidente Javier Milei sobre la evasión fiscal. Recordó que el actual mandatario llegó a afirmar que «el evasor es un héroe».
El especialista fue crítico con la postura del jefe de Estado frente al caso Adorni. Según explicó, el Presidente no debería pronunciarse públicamente sobre una situación que se encuentra bajo análisis judicial. «No puede ser juez y parte», sentenció Fazio, al cuestionar que Milei haya salido a respaldar públicamente al vocero presidencial y descartara cualquier posibilidad de desplazarlo del cargo.
En esa línea, explicó que «en un sistema republicano los poderes son independientes» y sostuvo que las conductas de los funcionarios del Poder Ejecutivo deben ser evaluadas por la Justicia y no por declaraciones políticas. Para el analista, el mandatario «tiene que guardar un razonable silencio y esperar el dictamen judicial».
Durante la entrevista, Fazio también cuestionó el estilo comunicacional del oficialismo y el tiempo que el Presidente dedica a transmisiones en streaming y redes sociales. Si bien reconoció que ese formato fue clave para el crecimiento político de Milei, advirtió que gobernar exige otra dinámica. «Para gobernar es diferente», señaló. Además, consideró inapropiado que un mandatario participe durante horas en programas de streaming mientras atraviesa conflictos políticos y económicos de relevancia nacional.
El filósofo planteó que el tiempo de un gobernante «no es propiedad de él», sino de la sociedad que lo eligió. En ese sentido, afirmó: «El tiempo de un gobernante es propiedad de la comunidad».
