Al heredar la empresa, la empresaria adoptó un modelo autoritario que luego reemplazó por incentivos, vacaciones en Miramar y empleo para jóvenes vulnerables.
Cecilia Zucco recuerda su primer día de trabajo en una estación de servicio de su familia. Con 18 años y recién egresada del secundario, esperaba un puesto administrativo, pero su padre le asignó limpiar los baños. «Si el día de mañana le vas a pedir a otro que haga este trabajo, primero tenés que saber hacerlo vos», le dijo Pablo, su papá.
A los 46 años, Cecilia dirige el Grupo Zucco, que emplea a 100 personas en cuatro estaciones de servicio en La Matanza y Esteban Echeverría. A los 23 años, debido a problemas de salud de su padre y su hermano, asumió el liderazgo de la empresa. Inicialmente replicó el estilo autoritario de su padre, guiada por la frase «Si tus empleados te quieren, es porque estás haciendo las cosas mal». Sin embargo, tras formarse, decidió cambiar su enfoque hacia un liderazgo basado en la inspiración.
Implementó un programa de incentivos que incluye salidas a salas de escape, tortas de cumpleaños personalizadas y cajas navideñas. En 2019, incorporó un beneficio: una semana de alojamiento gratuito en su departamento familiar en Miramar para empleados con asistencia perfecta y sin sanciones disciplinarias. El departamento fue remodelado y está ubicado a dos cuadras del mar. La iniciativa mejoró la asistencia del personal, y Cecilia alquiló un segundo departamento para cubrir la demanda.
Gastón Fraga, empleado desde los 22 años, accedió al programa a través de un convenio municipal. Sin secundario completo y con antecedentes de carencias, logró vivir solo, terminar la escuela y sostener económicamente a su familia. «En esta empresa no sos un número, siempre te impulsan a mejorar», afirmó.
Cecilia Zucco destacó que la empresa busca ofrecer un trabajo digno y romper ciclos de informalidad. «Liderar desde el cuidado no nos hace menos exigentes, nos hace más humanos», concluyó.
