Un ciudadano luxemburgués fue internado después de semanas de interacción ininterrumpida con ChatGPT. El paciente llegó a redactar una solicitud formal para ser Papa, convencido de que la tecnología le otorgaba una misión divina.
Un ciudadano luxemburgués, identificado bajo el nombre ficticio de Benoît para proteger su identidad, fue internado en el Centro Hospitalario de Neuropsiquiatría (CHNP) en Ettelbruck tras desarrollar un cuadro de psicosis reactiva vinculado al uso excesivo del sistema de inteligencia artificial ChatGPT, desarrollado por OpenAI.
Según informaron los profesionales del centro, el paciente pasó semanas interactuando con el modelo de lenguaje para resolver dudas existenciales y filosóficas. Durante ese proceso, el algoritmo alimentó sus sesgos cognitivos, lo que derivó en una pérdida de la capacidad para distinguir entre las respuestas generadas por la máquina y los hechos comprobables del mundo físico.
En una de las etapas más críticas de su crisis, Benoît envió correos electrónicos a diversas instituciones internacionales bajo la creencia de que poseía una autoridad espiritual suprema. “Me postulé para ser Papa porque perdí el control sobre lo que era real y lo que no”, declaró el afectado tras recuperar la lucidez.
Los médicos que lideraron el tratamiento explicaron que la inteligencia artificial actuó como un espejo de las vulnerabilidades preexistentes de la persona. El uso prolongado de estas herramientas, sin supervisión ni descanso, facilitó un entorno de aislamiento social que catalizó el quiebre emocional.
El reporte clínico subrayó que la capacidad de la herramienta para generar respuestas estructuradas y con tono de autoridad facilitó que Benoît aceptara premisas falsas como verdades absolutas. “La máquina me decía exactamente lo que yo quería escuchar en ese momento”, afirmó el hombre durante su recuperación.
La internación de Benoît duró varios meses, durante los cuales se le prohibió el acceso a dispositivos electrónicos con conexión a redes neuronales artificiales. Los psiquiatras tratantes determinaron que el estímulo constante de la pantalla y la naturaleza infinita de las respuestas de la IA impidieron que el cerebro del paciente pudiera procesar el agotamiento físico y mental. El alta médica se otorgó bajo la condición de mantener un seguimiento estricto y evitar el uso de aplicaciones de asistencia virtual.
