El evento deportivo que autoriza el consumo de sustancias dopantes no alcanzó las marcas esperadas. Solo un nadador griego registró un récord no oficial.
Bajo el calor de Las Vegas, los Enhanced Games, evento que permite el consumo de sustancias dopantes, no lograron superar los récords mundiales de los deportistas olímpicos. La mayoría de los 42 velocistas, nadadores y levantadores de pesas consumieron testosterona, péptidos y esteroides anabólicos, atraídos por premios de hasta 250.000 dólares.
El cofundador del evento, Max Martin, había pronosticado que se batirían «bastantes» récords mundiales extraoficiales. Sin embargo, a mitad de las competiciones, solo se registró una marca de ese tipo.
Distintas federaciones de atletismo y agencias antidopaje calificaron los juegos como «peligrosos y contrarios al espíritu del deporte». Expertos en salud advirtieron sobre «consecuencias potencialmente mortales», incluyendo problemas cardíacos, hepáticos y renales.
Los organizadores señalaron que todos los medicamentos cuentan con la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) y que contrataron a los mejores profesionales de salud.
Entre los participantes, atraídos por premios de hasta 1 millón de dólares por batir récords mundiales, se encuentran los nadadores medallistas olímpicos James Magnussen, Cody Miller y Ben Proud. El multimillonario Peter Thiel y Donald Trump Jr. figuran entre los inversores, mientras que la banda The Killers ofrecerá un concierto de clausura.
La dominicana Beatriz Pirón, cuatro veces olímpica, levantó 118 kg en envión, superando su mejor marca de 110 kg, pero no logró el récord en arrancada. «Me quedé corta, pero hicimos un buen trabajo», declaró. La colombiana Leidy Solís levantó 140 kg, a 5 kg de su mejor marca personal. «Nunca tuve un trato como el que me dieron en estos Juegos», afirmó.
En la categoría masculina, el canadiense Boady Santavy y el estadounidense Wesley Kitts intentaron batir récords de arrancada con 183 kg y 197 kg respectivamente, sin éxito, a pesar de que los organizadores les permitieron un cuarto intento.
El excampeón de 100 metros llanos Fred Kerley, uno de los pocos atletas que compitió sin dopaje, marcó 9,93 segundos en las series, seguido por el atleta «mejorado» Emmanuel Matadi con 9,95.
El nadador griego Kristian Gkolomeev fue el único en «batir» un récord mundial, al ganar los 50 metros estilo libre masculino con un tiempo de 20,81 segundos, que no se considera oficial. «Fue una gran carrera… ¡Lo conseguí!», declaró Gkolomeev, quien recibió un millón de dólares. La primera prueba de natación la ganó Hunter Armstrong, quien optó por no doparse, con 24,21 segundos en 50 metros espalda.
