Más de 10.8 millones de personas físicas en México presentaron su declaración anual en 2025 con expectativas de reembolso, pero muchos enfrentan demoras o rechazos. La académica Guadalupe Santos Moreno explica los motivos más frecuentes.
Durante 2025, más de 10.8 millones de personas físicas en México presentaron su declaración anual con la expectativa de recibir un reembolso de impuestos por parte del Servicio de Administración Tributaria (SAT). Para una parte considerable de estos contribuyentes, el proceso resulta más largo de lo previsto, con demoras que pueden extenderse durante semanas e incluso meses. Otros, en cambio, reciben la notificación de que su saldo a favor ha sido rechazado o sometido a revisión.
La Dra. Guadalupe Santos Moreno, académica de la Universidad Iberoamericana, señaló que rara vez existe una única razón para que una devolución se detenga. El organismo emplea mecanismos de control que cruzan la información declarada con la que se encuentra en sus bases de datos, en busca de discrepancias que puedan explicar la negativa. El objetivo de estos filtros es proteger las finanzas públicas e impedir devoluciones indebidas. No obstante, la especialista advirtió que la autoridad debe comunicar con precisión las razones de cualquier rechazo, fundamentando y motivando la decisión más allá de señalar simples inconsistencias.
Entre los problemas detectados con mayor frecuencia se encuentran: diferencias en los ingresos declarados frente a los datos registrados por el SAT; errores en las retenciones reportadas por empleadores o instituciones financieras; deducciones personales que no cumplen los requisitos legales establecidos; inconsistencias en los Comprobantes Fiscales Digitales por Internet (CFDI); y datos incorrectos en la cuenta bancaria proporcionada para el depósito.
La mayoría de los rechazos, según la académica, se origina en equivocaciones de las personas que realizaron su declaración anual. Los motivos más habituales incluyen: deducciones mal documentadas o sin los soportes necesarios; CFDI con información incorrecta; omisión de ingresos relevantes en la declaración; y diferencias entre lo declarado y lo reportado por terceros. En ocasiones, los sistemas automatizados del SAT identifican diferencias que pueden aclararse o corregirse. En esos casos, se suspende la devolución automática y se solicita al contribuyente presentar documentación adicional o realizar el trámite de forma manual.
Para evitar esta situación, que puede derivar en una auditoría o en requerimientos fiscales futuros, es necesario prestar atención a ciertas señales de alerta: declarar ingresos diferentes a los registrados por la autoridad fiscal; solicitar devoluciones que no corresponden al nivel de ingresos; omitir ingresos por plataformas digitales, inversiones, arrendamientos o préstamos; y realizar depósitos bancarios cuya procedencia no pueda demostrarse. Una devolución rechazada no implica necesariamente una falta grave, pero si existen inconsistencias importantes, el SAT puede iniciar procedimientos de comprobación y revisar la situación fiscal del contribuyente.
