Boris y Rosa transformaron una finca abandonada en un hogar autosuficiente, con energía solar, agua de pozo y alimentos propios, sin conexión a redes urbanas.
Una pareja, identificada como Boris y Rosa, construyó una casa sostenible y autosuficiente en un terreno de 7.000 metros cuadrados durante un período de 16 años. La propiedad, inicialmente abandonada, fue transformada en un hogar diseñado para la autosuficiencia total, que incluye la generación propia de electricidad, la extracción de agua y la producción de alimentos.
La familia, compuesta por Boris, Rosa y su hijo Riu, reside en el terreno desde hace cinco años. Allí construyen cada espacio con sus propias manos. El proyecto, denominado Permacultura por la tierra, incluye la organización de talleres y la difusión de su experiencia en redes sociales.
La primera edificación fue la Casa de la Seta, una cabaña construida con tierra del lugar y materiales reciclados. Boris declaró: “En toda esta bioconstrucción no me he gastado ni un euro”. Para impermeabilizar el techo, utilizó una lona de camión abandonada, que mantiene la cabaña seca.
Con el tiempo, la familia incorporó paneles solares para generar electricidad y un pozo existente para el suministro de agua. “No nos llega ningún cable ni tubo ni nada”, afirmaron. La alimentación proviene de huertos orgánicos elevados y de la cría de gallinas.
La vivienda principal se construyó con termoarcilla, barro y un techo vegetal. Rosa definió la cocina como el centro de la vida familiar. En las esquinas de la casa se entierran cuarzos para formar una “cúpula protectora”, y varias paredes de adobe fueron hechas a mano.
La crianza de Riu transcurre en contacto con la naturaleza. Rosa sostuvo: “Me parece que está todo al revés”. El proyecto busca inspirar a otras personas a buscar alternativas al consumo excesivo y al ritmo urbano.
