Un repaso por la historia del pugilismo nacional muestra que siempre hubo un ídolo por década, pero en la actualidad no se identifica a un boxeador que concentre la admiración del público.
La crítica de boxeo es una disciplina descriptiva compleja. A lo largo de la historia, siempre hubo al menos un boxeador por década idolatrado y popular en el pugilismo argentino. Sin embargo, en la actualidad no se encuentra una respuesta concreta sobre quién es el exponente más conocido del boxeo nacional.
A fines de la década del 60, el mendocino Nicolino Locche se convirtió en favorito del público tras su combate ante Paul Fujii en Tokio en 1968. En los 70, el santafesino Carlos Monzón dominó la escena con su garantía de victoria. Los 80 estuvieron marcados por Santos Laciar, Sergio Palma, Gustavo Ballas y Juan Martillo Roldán, con apariciones de Ubaldo Uby Sacco y Juan Martín Coggi. En los 90, Jorge Locomotora Castro, Julio César Vásquez y Coggi fueron las figuras principales.
En el siglo XXI, Omar Narváez y Marcela Acuña atrajeron al público en el Luna Park. Luego, Sergio Maravilla Martínez, Marcos Chino Maidana y Lucas Matthysse capturaron la atención en la segunda década. Más recientemente, Brian Castaño y Fernando Pumita Martínez fueron los últimos boxeadores admirados.
Actualmente, Fernando Martínez y Yamil Peralta atraviesan sus últimos tiempos de carrera; Mirco Cuello se muestra inestable; Evelin Bermundez busca imponerse; Gustavo Lemos compite en Las Vegas; y Kevin Ramírez tiene aventuras en Arabia Saudita. Según el análisis, no alcanza para ser reconocidos por un público exigente que siempre vivió a púgiles venerados. Sin popularidad en sus artistas, no hay eco en la bolsa de valores de este deporte.
