El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero declaró por primera vez como investigado ante la Audiencia Nacional por presuntos delitos de corrupción relacionados con la consultora Análisis Relevante. El juez instructor José Luis Calama sostuvo que la empresa no habría sobrevivido sin la figura de Zapatero, quien negó las acusaciones.
El juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama interrogó el pasado miércoles al expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero en el marco de la causa que investiga presuntos delitos de corrupción. Durante la declaración, que se prolongó por tres horas en el Juzgado Central de Instrucción número 4, Calama afirmó: “Análisis Relevante no sería nada sin usted” y “sin usted, Análisis Relevante habría quebrado”.
Según el audio de la vista, al que accedió Infobae, el magistrado expuso datos de la Agencia Tributaria (AEAT) que indican que entre 2020 y 2025 la consultora transfirió 490.780 euros a Zapatero como autónomo y 239.755 euros a What The Fav, la agencia de comunicación digital de sus hijas Laura y Alba Rodríguez Espinosa. El único colaborador adicional, un exasesor del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) llamado Sergio Sánchez, percibió unos 18.000 euros en el mismo período.
“Básicamente, el dinero que entra en Análisis Relevante va a usted como persona física y también a sus hijas”, señaló Calama. Zapatero respondió que otras consultoras también lo contrataron como figura principal y que eso no define la naturaleza jurídica de una empresa. El juez no dio por buena la explicación.
Durante el interrogatorio, Calama justificó su tono: “Señor Zapatero, tiene que entender que yo no soy una madre abadesa, sino un juez instructor, y tengo que muchas veces ser incisivo para aclarar”. Zapatero interrumpió para recordarle la presunción de inocencia, a lo que el juez respondió: “Absolutamente”.
El expresidente admitió que nunca firmó un contrato escrito con Análisis Relevante, que no existían hojas de encargo ni correos electrónicos que acreditaran los trabajos, y que los encargos eran verbales. “No tenemos contratos escritos, no tenemos hojas de encargo escritas y no tenemos trasiego de correos electrónicos”, resumió el magistrado. Zapatero reconoció que no usa correo electrónico y que su comunicación escrita pasa por su secretaria, Gertrudis Alcázar.
Calama advirtió que esa forma de operar no es habitual y que la AEAT utiliza la trazabilidad documental para verificar servicios. Zapatero sostuvo que ese modelo es frecuente en el mundo de las asesorías y que el acuerdo contemplaba una cantidad global de unos 90.000 euros anuales. El juez concluyó que una retribución así “sin hojas de encargo, sin precio, por informes verbales, sin trasiego de correos… suena a dinámica de blanqueo”.
Zapatero reveló que los informes que elaboraba eran análisis generales de geopolítica y geoestrategia distribuidos a todos los clientes, no documentos específicos. Calama lo describió como “una especie de urbi et orbe para quien los quiera ver”. Zapatero no rebatió esa descripción. La tesis de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) sostiene que esos informes eran una cobertura para canalizar comisiones.
El expresidente reconoció que fue él quien propuso a Martínez Martínez que sus hijas prestaran servicios a la consultora. El juez señaló en su auto que el trabajo de las hijas “no aportaba valor propio” y que la estructura estaba “orientada a justificar pagos”.
Sobre Plus Ultra, uno de los principales clientes de Análisis Relevante durante el rescate público de 53 millones de euros en 2021, Zapatero declaró que nunca se reunió con directivos de la aerolínea ni hizo informes específicos. “No hablé con ninguna autoridad política, con ningún funcionario, con ningún empleado público sobre el rescate de Plus Ultra. En ningún momento, en ninguna circunstancia”, afirmó. Mensajes intervenidos a otros investigados mencionan la “vía Zapatero”, pero el expresidente se desvinculó: “Yo no puedo hacerme responsable de lo que digan terceros”.
Otro momento destacado fue la exposición de una secuencia de hechos que la investigación considera comprometedora: una comida en el restaurante Portonovo gestionada por la secretaria de Zapatero y la posterior constitución de una sociedad en Dubái. Zapatero dijo no recordar la comida y negó haber dado instrucciones para crear una sociedad offshore. “Jamás en mi vida he oído hablar de una sociedad offshore, ni sé lo que es”, declaró. El juez se extrañó de que no hubiera revisado su agenda antes de comparecer.
Zapatero optó por no responder a preguntas sobre las casi 80 piezas de joyería halladas en su despacho, valoradas en más de 1,3 millones de euros, por un recurso presentado por su defensa. Tampoco respondió sobre si había contactado con Martínez Martínez tras su detención ni sobre el contenido del teléfono del empresario venezolano Rodolfo Reyes. En varias ocasiones, el juez le cortó: “Acostúmbrese a que, cuando yo hablo, tiene que guardar silencio”.
Al término de la declaración, la Fiscalía Anticorrupción solicitó la retirada del pasaporte de Zapatero y comparecencias quincenales. Cuatro acusaciones populares reclamaron prisión preventiva. Calama rechazó todas las medidas cautelares, pero en el auto posterior afirmó que “la declaración del investigado no ha logrado desvirtuar los indicios racionales de criminalidad”. El magistrado calificó la causa de “embrionaria”.
Zapatero emitió un comunicado tras salir de la Audiencia Nacional: “Se me acusa de muy graves delitos que no he cometido. Siempre me conduje con decencia y con honradez, y ahora tengo por delante la tarea de demostrarlo”.
