El 1 de julio de 2002, un vuelo de Bashkirian Airlines y un avión de carga de DHL colisionaron en el aire sobre Alemania, con 71 fallecidos. Dos años después, el padre de una de las víctimas asesinó al controlador aéreo que había estado de turno.
La tarde del 24 de febrero de 2004, un arquitecto ruso de 48 años llegó a un barrio de Kloten, Suiza, con un nombre escrito en un papel. Mostró la nota a una vecina, quien leyó el nombre de Peter Nielsen y le señaló la puerta de una casa. El hombre se quedó en el jardín delantero. Nielsen, al verlo, salió a preguntarle qué necesitaba. Hubo una breve conversación. Luego, un grito. Cuando la esposa de Nielsen salió, encontró a su marido tendido en un charco de sangre. El agresor escapó. Poco después, la policía suiza detuvo a Vitaly Kaloyev.
Para entender el encuentro, es necesario remontarse a la noche del 1 de julio de 2002. Vitaly Kaloyev esperaba en Barcelona el vuelo 2937 de Bashkirian Airlines, que traía a su esposa Svetlana y a sus hijos Konstantin y Diana de vacaciones. A bordo viajaban 69 personas, entre ellas un grupo de estudiantes de Ufá. El vuelo había tenido demoras previas.
A las 23.20, el vuelo 611 de DHL, un Boeing 757 de carga con dos tripulantes, sobrevolaba el centro de Europa. El control aéreo autorizó al carguero a ascender a 36.000 pies. A esa misma altura volaba el Tupolev ruso. Ambos aviones se dirigían al mismo punto del cielo.
En la sala de control de Skyguide, en Suiza, el controlador Peter Nielsen estaba solo frente a las pantallas. Su compañero descansaba. Los teléfonos no funcionaban bien y ciertas alertas automáticas estaban fuera de servicio. Nielsen atendía además el problema de un avión que pedía aterrizar en Friedrichshafen.
El sistema anticolisión TCAS detectó el riesgo. En el Boeing ordenó descender; en el Tupolev, ascender. Casi al mismo tiempo, Nielsen ordenó al Tupolev descender. Los pilotos rusos obedecieron al controlador. Ambos aviones descendieron. A las 23.35, el Boeing pasó por debajo del Tupolev y su cola cortó el fuselaje del avión ruso. No hubo sobrevivientes: murieron las 69 personas del vuelo ruso y los dos pilotos del DHL.
La investigación oficial señaló una cadena de fallas: Nielsen solo, sistemas limitados, falta de alertas. Tras la tragedia, las normas internacionales reforzaron que los pilotos deben seguir las instrucciones del TCAS aunque contradigan al controlador.
Vitaly Kaloyev viajó a la zona del desastre. Participó en encuentros de familiares y buscó una disculpa de Skyguide. La empresa evitó asumir responsabilidad antes de una resolución judicial. Kaloyev contrató a un investigador privado para encontrar la dirección de Nielsen y viajó a Suiza en febrero de 2004.
Fue arrestado por el asesinato de Peter Nielsen. La Justicia suiza lo condenó, aunque pasó pocos años en prisión. Al regresar a Rusia, fue designado viceministro de Construcción y Arquitectura en Osetia del Norte. En 2006, la fiscalía acusó a ocho trabajadores de Skyguide por homicidio negligente. Un tribunal suizo condenó a cuatro de ellos en 2007.
La historia inspiró la película Aftermath (2017), protagonizada por Arnold Schwarzenegger.
