Entre sus componentes se destacan proteína, fibra, hierro, calcio, magnesio, zinc, vitaminas A, C y B6
El estragón (Artemisia dracunculus), también conocido como dragoncillo o tarragón, es una planta aromática de la familia de las asteráceas, valorada tanto en la gastronomía como en la fitoterapia. Su aroma anisado y sabor amargo lo convierten en un ingrediente esencial de la gastronomía francesa. Además de su uso culinario, se le atribuyen propiedades digestivas, antiinflamatorias, antibacterianas y hepatoprotectoras.
Originario de Asia Central, el estragón se expandió por distintas regiones del mundo. Fue introducido en Inglaterra hacia mediados del siglo XVI y, a comienzos del siglo XIX, llegó a Estados Unidos, donde se cultiva en California. A lo largo de la historia tuvo diversos usos tradicionales: se aplicaban sus hojas y aceite para tratar heridas e irritaciones de la piel y para prevenir el escorbuto.
Es una de las hierbas más emblemáticas de la cocina francesa y un ingrediente en numerosas salsas y preparaciones clásicas, como el pollo al estragón, la bullabesa y el salmón aromatizado. También se utiliza para sazonar aceites, vinagres y condimentar quesos, ensaladas y marinados.
Dadas sus propiedades digestivas, Yael Hasbani, health coach y especialista en medicina culinaria, aconseja añadir estragón a proteínas como carnes rojas y blancas. La experta añade que la hierba combina bien con vegetales como espárragos o papas.
Hasbani recomienda añadir el estragón al final de las cocciones o al momento de emplatar. En caso contrario, el calor hace que pierda sus nutrientes, especialmente los compuestos fenólicos. En caso de obtenerlo fresco, aconseja usar una cucharada sopera de estragón. Si se obtiene seco, la medida disminuye a una cucharadita dada la intensidad de su aroma y sabor.
Principales beneficios del estragón
El estragón destaca por su contenido en nutrientes, minerales y vitaminas. La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos resalta: proteína, fibra, hierro, calcio, magnesio, zinc, vitamina A, C y B6.
En medicina tradicional se contempla su uso para mejorar las funciones digestivas. Hasbani señala que se trata de una hierba con propiedades carminativas (favorece la expulsión de gases y alivia cólicos) y antiinflamatorias (disminuye la hinchazón abdominal).
Un estudio publicado en Avicenna Journal of Phytomedicine comprobó que el extracto de estragón redujo el daño en el hígado de roedores mediante la reducción del estrés oxidativo. Aunque se requieren mayores estudios, estos resultados muestran un potencial efecto para la salud hepática.
La investigación “Inhibición de las funciones de los neutrófilos y efectos antibacterianos de la infusión de estragón” demuestra que su infusión pudo disminuir el aumento de ciertas células inmunes como la IL-8 o TNF-α, que hacen a la inflamación, y ejerció un poder moderado contra bacterias de la familia Staphylococcus.
Por último, el Consejo Farmacéutico de España advierte sobre el consumo de su infusión o aceite esencial durante el embarazo o periodo de lactancia. Hasbani advierte también su ingesta a personas que toman medicamentos anticoagulantes como warfarina, acenocumarol o anticoagulantes de acción directa. En esos casos, recomienda contar con el visto bueno profesional.
