El korfball, disciplina de equipo mixta por reglamento, combina dinamismo y estrategia. Se practica en más de 60 países y en Argentina se expande en clubes y centros de educación física.
El korfball es un deporte de equipo, mixto por reglamento, reconocido por el Comité Olímpico Internacional y practicado en más de 60 países. La palabra “korf” significa “cesto” en neerlandés y hace referencia al elemento central del juego.
En Argentina, la disciplina llegó en 2003 de la mano del deportista chubutense Ricardo Acuña, fundador y presidente de CODASPORTS. Ese mismo año, el país fue inscripto en la Federación Internacional de Korfball (IKF). Hacia 2008, el profesor Néstor Pérez comenzó a enseñarlo en escuelas de Florencio Varela, consolidando la actividad en el Club Villa Vatteone y el Polideportivo La Patriada.
Damián Ferreira, profesor de Educación Física, vicepresidente de la Asociación Argentina de Korfball (AKA), coach y árbitro, afirmó: “El korfball desarrolla habilidades físicas como la coordinación, la resistencia, la agilidad y el trabajo en equipo”. Al no permitirse el contacto físico agresivo ni las carreras continuas con la pelota en la mano, el juego exige movimientos rápidos, cambios de dirección constantes y una permanente lectura táctica.
Antonella Ruiz, entrenadora y árbitra, sostuvo: “Es un deporte particularmente mixto por reglamento, cien por ciento cooperativo y dinámico. Dada su lógica de juego, permite que todos hagan todo, lo que invita a que sea lo menos excluyente posible”.
El korfball fue creado en 1902 por el maestro neerlandés Nico Broekhuysen en Ámsterdam. “Broekhuysen se inspiró en un deporte que conoció en una capacitación en Suecia y, al volver a Países Bajos, quiso adaptar ese modelo para sus alumnos”, comentó Ruiz.
Cada equipo está compuesto por 8 jugadores: 4 hombres y 4 mujeres. El campo de juego mide 40×20 metros y se divide en dos zonas (ataque y defensa). “El objetivo es encestar una pelota tamaño N° 5 dentro de una cesta que se encuentra a 3,5 metros de altura. Pero, a diferencia del básquet, aquí no podés desplazarte con la pelota en las manos, solo pivotear”, detalló Ruiz.
Una regla fundamental es que solo se puede marcar a un jugador del mismo sexo. Ferreira destacó que esto “neutraliza las diferencias físicas y garantiza una equidad absoluta”. Además, cada dos goles, los jugadores rotan obligatoriamente de zona y de rol. Esto asegura que todos los participantes deban atacar y defender.
En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), los focos principales son el club Uruguay Korf, el CEF 102, La Patriada y un equipo en Berazategui. Fuera de Buenos Aires, Córdoba es uno de los núcleos más activos, junto con experiencias en Río Negro, Puerto Madryn y Cipolletti.
La competencia local se organiza a través de la Liga de Korfball Bonaerense, que pronto incorporará una división senior. A nivel internacional, la Selección Argentina ya ha sumado experiencia competitiva en torneos en Uruguay, Colombia y en territorio nacional.
