La agencia Moody’s Ratings mejoró la calificación de la deuda argentina, alineándola con las de Fitch y S&P Global, y destacó la estabilización macroeconómica y el superávit fiscal.
Moody’s Ratings elevó hoy la calificación crediticia de la República Argentina, al subir las notas de emisor de largo plazo en moneda local y extranjera de Caa1 a B3. Además, la agencia modificó la perspectiva de “estable” a “positiva”.
Según informó la calificadora, la decisión responde a que “el riesgo de incumplimiento de Argentina ha disminuido de forma significativa”, debido a que la estabilización macroeconómica superó la fase inicial de ajuste y dio paso a una mejora más duradera de los fundamentos crediticios, lo que también constituye una señal de fortalecimiento de la gobernanza.
Con esta mejora, las tres principales agencias calificadoras —Moody’s, Fitch Ratings y S&P Global Ratings— quedan alineadas en la categoría B- por primera vez en más de una década, según declaró el secretario de Política Económica, José Luis Daza, a través de su cuenta en la red social X.
El ministro de Economía, Luis Caputo, también celebró la medida en la misma red social, donde afirmó: “Moody’s Ratings eleva las calificaciones de Argentina a B3 y cambia la perspectiva de estable a positiva”.
En su comunicado, Moody’s sostuvo que el superávit fiscal sostenido, la desaceleración de la inflación y la continuidad del proceso de liberalización económica refuerzan la credibilidad de las políticas y reducen la volatilidad macroeconómica. A eso sumó una mejora significativa de la posición externa del país, impulsada por el sólido desempeño de las exportaciones, el aumento de la inversión extranjera directa en los sectores energético y minero, y un mayor acceso al financiamiento externo.
La agencia explicó que la nueva perspectiva “positiva” refleja la expectativa de que el perfil crediticio de la Argentina continúe fortaleciéndose a medida que las mejoras estructurales en las cuentas externas se combinen con la estabilización macroeconómica en curso.
No obstante, advirtió que persisten riesgos políticos de cara a las elecciones generales de 2027, aunque consideró que son menores que en ciclos anteriores, lo que aumenta la probabilidad de continuidad de las políticas económicas y de una mejora sostenida de la liquidez externa y de la capacidad de pago de la deuda. Aun así, reconoció que “el riesgo político sigue siendo una limitación clave para la calificación” y advirtió que un cambio en el escenario político tras las elecciones de 2027 podría alterar el rumbo de las políticas económicas.
Moody’s también informó que el techo país en moneda local fue elevado a Ba3 desde B1, mientras que el techo en moneda extranjera subió a B1 desde B2. La agencia destacó la acumulación de reservas y la recapitalización del Banco Central (BCRA), y proyectó un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 3,4% para 2026 y del 3,5% para 2027.
Asimismo, remarcó que las inversiones de gran escala en hidrocarburos, minería e infraestructura están impulsando esa transformación. “El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), destinado a atraer inversiones de gran escala y largo plazo hacia sectores con capacidad para incrementar significativamente las exportaciones, ha impulsado importantes flujos de inversión, con una cartera de proyectos que asciende a US$141.700 millones —equivalentes a aproximadamente el 20% del PIB—, de los cuales US$45.000 millones ya se encuentran en fase de ejecución”, señaló.
Sin embargo, también advirtió sobre la necesidad de mantener el ajuste macroeconómico hasta que una mayor proporción de esos proyectos se materialice a partir de 2027, ya que, pese a las mejoras recientes, los colchones externos todavía no son lo suficientemente sólidos como para resistir un shock político o de balanza de pagos.
Por último, Moody’s recordó que persisten desafíos sociales asociados a un mercado laboral todavía rígido, el impacto residual de la inflación y las desigualdades económicas, aunque consideró que el reequilibrio de la economía debería favorecer el crecimiento de los salarios reales en los sectores exportadores. De todos modos, advirtió que persisten riesgos para los sectores orientados al mercado interno y los servicios.
