La Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos incluyó a robots humanoides fabricados en China en su lista de equipos restringidos, argumentando posibles vulnerabilidades para la seguridad nacional. Pekín rechazó la medida y la calificó de infundada.
La administración de Donald Trump anunció la prohibición de importar nuevos modelos de robots humanoides fabricados en el extranjero, con especial foco en los desarrollados por empresas chinas. La medida, adoptada esta semana por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), se fundamenta en supuestos riesgos para la seguridad nacional.
La restricción también alcanza a robots cuadrúpedos e inversores de potencia utilizados en centros de datos, baterías y sistemas de energía solar. No afecta a los equipos que ya habían recibido autorización previa de la FCC.
Washington sostiene que estos dispositivos conectados a internet podrían facilitar el acceso remoto, el robo de información, tareas de vigilancia o ser utilizados por gobiernos extranjeros mediante ciberataques. Pekín rechazó esas acusaciones y calificó la decisión como una medida basada en «pretextos infundados».
La prohibición ocurre en un contexto de creciente competencia entre China y Estados Unidos por el liderazgo en inteligencia artificial, robótica avanzada y fabricación tecnológica, sectores considerados estratégicos por ambas potencias.
Cómo son los robots humanoides chinos
Los robots humanoides desarrollados en China ya no son prototipos de laboratorio: trabajan en fábricas, centros logísticos y entornos industriales. Realizan tareas físicas complejas mediante inteligencia artificial y sistemas de aprendizaje continuo.
Empresas como Unitree, UBTech, AgiBot, Galbot, Robotera, AI² Robotics y X Square Robot fabrican máquinas capaces de caminar, manipular objetos delicados, ordenar productos, trasladar cargas, doblar ropa, preparar estanterías o colaborar en líneas de producción.
Durante una demostración en la sede de Unitree, varios robots ejecutaron exhibiciones de kung fu, boxeo, danza y movimientos de precisión frente a periodistas y clientes. El modelo G1 de la compañía se hizo conocido por sus demostraciones de artes marciales.
En centros de entrenamiento, estos robots aprenden observando a trabajadores humanos: registran cómo una persona acomoda productos en una góndola, retira almohadones de un sofá o dobla sábanas, y luego reproducen esas acciones de manera autónoma.
Uno de los mayores desafíos es entrenar la «inteligencia incorporada», es decir, la capacidad de interactuar físicamente con el entorno. Los desarrolladores buscan que puedan sostener un huevo sin romperlo o atrapar un vaso antes de que caiga.
China construyó una infraestructura dedicada a recopilar datos. Actualmente existen 64 centros especializados donde miles de robots practican en supermercados, oficinas, viviendas simuladas, fábricas y comercios. Otros 20 complejos similares están en construcción.
Según datos del sector, China concentra más de 140 fabricantes de robots humanoides y durante el año pasado produjo alrededor del 90% de los envíos mundiales de este tipo de máquinas. Un informe de LexisNexis ubicó a seis empresas chinas entre las diez startups de humanoides con las patentes más sólidas del mundo.
Razones de la prohibición
Este martes 28 de julio, la FCC incorporó estos robots a su Lista de Sustentos Restringidos al considerar que representan «riesgos inaceptables» para la seguridad nacional. Según el organismo, los equipos recopilan enormes cantidades de información mediante sensores, cámaras y sistemas de navegación.
La FCC advirtió que estos dispositivos «podrían crear vulnerabilidades en la cadena de suministro que podrían perturbar la seguridad económica y nacional de Estados Unidos y podrían generar un riesgo de ciberseguridad que amenace la infraestructura crítica estadounidense».
El presidente de la FCC, Brendan Carr, afirmó que la agencia busca «garantizar la seguridad de las cadenas de suministro críticas de Estados Unidos». La medida se suma a otras restricciones recientes sobre productos tecnológicos chinos, como drones, vehículos eléctricos y semiconductores avanzados.
Desde Pekín rechazaron las acusaciones. La embajada china en Washington aseguró que el país se opone a la «politización» de las relaciones comerciales y afirmó que adoptará «todas las medidas necesarias» para defender sus intereses. La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Mao Ning, sostuvo: «El proteccionismo no mejorará la competitividad de Estados Unidos; solo perjudicará los intereses de las empresas y los consumidores estadounidenses».
China apuesta a desplegar al menos 10.000 robots humanoides en fábricas antes de fin de año y estima que estas máquinas podrán cubrir hasta el 60% del déficit de mano de obra provocado por el envejecimiento de su población. Según proyecciones de Morgan Stanley, el mercado mundial de robots humanoides podría mover alrededor de 5 billones de dólares anuales hacia 2050.
