La FIFA retiró la propuesta FIFA Forward Enterprise tras el rechazo de varias confederaciones. El plan contemplaba un incremento salarial para su presidente de 4,8 millones a 64 millones de dólares anuales.
La FIFA vivió una semana de tensiones tras el anuncio de Gianni Infantino de impulsar el proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), que buscaba abrir a capital privado las principales competiciones de la organización. La iniciativa fue retirada luego de la oposición de varias confederaciones.
El medio The Times, que difundió el proyecto, informó que Infantino habría elevado su remuneración actual como presidente de la FIFA. Según datos oficiales, el salario bruto actual es de 4,8 millones de dólares anuales: 2,6 millones en sueldo y 2,2 millones en bonificaciones.
Si el acuerdo del FFE se concretaba, el dirigente suizo habría pasado a desempeñar una función comparable a la de un gerente general y sus ingresos habrían escalado hasta unos 64 millones de dólares, según el medio citado.
La propuesta requería al menos 106 votos afirmativos entre las 211 federaciones miembro, además del respaldo del Consejo de la FIFA, según The Independent. La oposición de la UEFA, la Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol dejó al presidente sin margen político para avanzar. La reserva mostrada por la Conmebol precipitó la caída.
Infantino había defendido la iniciativa en un video difundido el miércoles 29 de julio. Allí sostuvo que se trataba de “una oportunidad que las federaciones miembro de la FIFA decidirán democráticamente”. También detalló el incentivo económico: “Para empezar, la financiación a través del programa aumentará significativamente para cada federación miembro de la FIFA de los USD 8 millones que reciben hoy, a los USD 20 millones que recibirán de inmediato para el nuevo ciclo que comienza el 1 de enero de 2027. Esto representa un aumento del 150% de este ciclo al siguiente, y seguirá creciendo en cada ciclo: garantizado”.
El plan apuntaba a transferir recursos a las 221 federaciones que integran la organización, con pagos inmediatos por los próximos tres años. La intención era presentar la apertura a inversores privados como una vía para reforzar a las asociaciones miembro, en especial en los países con menos apoyo financiero.
En el comunicado con el que anunció la retirada del proyecto, el presidente de la FIFA dijo que la propuesta tenía “la intención de proporcionar una base para fortalecer aún más a nuestras Asociaciones Miembro de la FIFA y nuestro deporte a nivel mundial, especialmente en aquellos países donde el apoyo es más necesario”.
La cancelación se decidió tras la negativa de las federaciones. “Tras escuchar cuidadosamente todas las opiniones, se ha hecho evidente que el proyecto ha generado divisiones de una naturaleza que, independientemente del nivel de apoyo, ya no están en el interés del objetivo establecido en primer lugar. Nuestro propósito ha sido siempre —y siempre lo será— unir y mejorar. En consecuencia, esta propuesta no avanzará”, argumentó en un comunicado oficial.
La primera respuesta dura llegó de la UEFA, presidida por Aleksander Ceferin, que advirtió que se autoexcluiría de los torneos organizados por la FIFA si el FFE seguía en pie. “Ninguna selección nacional de la UEFA participará en ninguna competición de la FIFA mientras estas propuestas sigan vigentes”, afirmó. La confederación europea añadió: “Hay cosas demasiado importantes como para venderlas. La Copa Mundial de la FIFA pertenece al fútbol. Siempre será así. Y mientras Europa tenga voz, jamás estará a la venta”.
Horas después, las 41 federaciones de la Concacaf se alinearon con esa posición. Sus miembros expresaron “profunda preocupación por la falta de garantías procesales en torno a la propuesta, el plazo artificialmente corto impuesto y la ausencia de cualquier revisión o aprobación por parte de los órganos de gobierno pertinentes de la FIFA”, además de cuestionar la necesidad de recurrir a capital privado después de “la Copa del Mundo de la FIFA más rentable de la historia”.
La AFC terminó de cerrar el cerco. La confederación asiática sostuvo que, ante las posiciones ya expresadas por UEFA y Concacaf y las “divisiones sin precedentes” dentro del fútbol mundial, la propuesta no podía “lograr el amplio consenso y la unidad necesarios para seguir adelante”.
Conmebol no se sumó de inmediato al rechazo frontal, pero tampoco acompañó la iniciativa. Informó que había pedido a la FIFA “información adicional y aclaraciones sobre distintos aspectos relativos al alcance” del proyecto y que convocó a una reunión de su Consejo para analizarlo. Según fuentes de la FIFA consultadas por Infobae, Infantino esperaba respaldo de la Conmebol. Cuando advirtió que la organización sudamericana estaba evaluando la propuesta y reclamaba precisiones, decidió anularla.
