El debate legislativo sobre tierras y propiedad privada en Argentina ocurre en paralelo a la creciente demanda global de inteligencia artificial por energía, agua y frío, recursos que la Patagonia concentra.
El debate parlamentario por la ley de tierras y la propuesta de ley de propiedad privada transita con modificaciones en sus capítulos y topes según los votos disponibles. En paralelo, el sur argentino se incorporó a las planillas de las principales corporaciones tecnológicas del mundo, según análisis del sector.
La inteligencia artificial enfrenta escasez de tres insumos en sus países de origen: energía, frío y agua. La Patagonia reúne los tres factores, lo que la convierte en un territorio de interés para la instalación de centros de datos.
Desde la asunción de Javier Milei, Argentina participa de un escenario global más amplio, según columnas previas de este medio. El análisis de la dinámica local requiere considerar las necesidades de actores internacionales, como las de Donald Trump en el continente y las de las grandes corporaciones tecnológicas, con inversiones en infraestructura energética local, incluyendo al fondo de Peter Thiel en Vaca Muerta.
El consumo energético de los centros de datos
Un data center es un gran consumidor de electricidad. Según el reporte United States Data Center Energy Usage, elaborado por el Lawrence Berkeley National Laboratory a pedido del Congreso de Estados Unidos, los centros de datos representaron el 4,4% del consumo eléctrico total de ese país. Hacia 2028, el porcentaje podría triplicarse, alcanzando entre el 7% y el 12% de la electricidad nacional, con un consumo anual de hasta 600 TWh. El crecimiento se atribuye principalmente a los servidores especializados en IA (GPUs).
Este aumento de demanda ha generado restricciones en diversas regiones: Dublín congeló nuevas conexiones de data centers a su red eléctrica, Ámsterdam decretó una moratoria, y Singapur pausó aprobaciones durante años y actualmente las raciona. En los lugares donde hay energía, falta agua o licencia social, lo que impulsa la búsqueda de territorios con energía abundante, clima frío, agua disponible y baja densidad poblacional.
Consumo de agua y riesgo hídrico
El enfriamiento de los equipos informáticos requiere estrategias permanentes. Los sistemas evaporativos disipan el calor mediante la evaporación de agua que no regresa a la cuenca de origen. Según el Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos, un data center de 100 megavatios consume la misma cantidad de agua que 2.600 hogares.
En 2023, los centros de datos estadounidenses consumieron 66.000 millones de litros de agua de manera directa, el triple que una década atrás. Este cálculo no incluye el agua utilizada para generar la electricidad que los alimenta, que multiplica la cifra por más de diez.
Además, los sistemas evaporativos requieren purgas periódicas con biocidas, sales concentradas y metales, que se descargan en cursos de agua con temperaturas superiores a las naturales. En Estados Unidos, estos efluentes se rigen por estándares federales administrados por los estados, con monitoreo continuo. En Argentina, el control es provincial y las capacidades de fiscalización varían según la zona.
Por qué la Patagonia
La Patagonia ofrece condiciones favorables para los centros de datos: frío que permite el free cooling (enfriamiento sin evaporar agua), cuencas cordilleranas con agua permanente, energía en sus tres variantes (gas de Vaca Muerta, potencial nuclear y recurso eólico), y baja densidad poblacional que reduce conflictos por uso del suelo. Ningún otro territorio del hemisferio sur combina estos cuatro factores.
Proyectos ya anunciados confirman este interés. El más grande es Stargate Argentina, una carta de intención entre OpenAI (empresa de ChatGPT) y Sur Energy para instalar en la Patagonia un data center específico para IA, con capacidad proyectada de hasta 500 megavatios. Actualmente, se estima que existen 13 data centers en todo el país que suman menos de 32 MW, por lo que un solo proyecto multiplicaría por quince la infraestructura instalada. Una vez construido, consumiría por día el equivalente al consumo residencial de una ciudad como Esquel, de 37.000 habitantes.
La tierra y el agua: el punto central
Un campus de 500 MW se monta en unas 500 hectáreas como máximo, una escala menor en el contexto patagónico. El debate sobre la extranjerización de tierras se centra en porcentajes y hectáreas, pero lo sustantivo es la cláusula de la ley de tierras sancionada en 2011 que prohíbe a extranjeros ser titulares de tierras que contengan o sean ribereñas de cuerpos de agua permanentes. Esa cláusula, independiente del tope del 15%, fue central en todas las versiones del proyecto oficial de reforma y sobrevivió a las concesiones negociadas.
Otras piezas del rompecabezas incluyen la reforma de la ley de sociedades, que facilita estructuras que ocultan al dueño real, y los regímenes de inversión que blindan proyectos por tres décadas con arbitraje internacional.
