Madrid respondió con inspecciones aleatorias en aeropuertos ante la negativa de Roma de levantar sus restricciones.
La policía española solicita desde este sábado el pasaporte en puntos fronterizos a los viajeros procedentes de Italia, incluso a pie de pista en las llegadas de los aviones. La medida fue adoptada por el gobierno socialista después de que Italia rechazara levantar los controles a los viajeros procedentes de España que estableció el 1 de agosto, tras la entrada masiva de migrantes a la ciudad española de Ceuta desde Marruecos dos días antes.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de España acusó al Ejecutivo italiano de lanzar un “ataque a la dignidad de los españoles” y de actuar de forma “discriminatoria” dentro de la Unión Europea. El ministro español José Manuel Albares afirmó que “no hay ningún motivo” para mantener estas restricciones, dado que la situación en el enclave norteafricano se encuentra “canalizada y reconducida” y ninguno de los recién llegados logró cruzar hacia el territorio peninsular ni al resto del espacio comunitario.
La controversia internacional se originó a fines de julio por el cruce masivo de miles de personas hacia Ceuta. El ministro del Interior italiano, Matteo Piantedosi, dispuso la suspensión temporal de los acuerdos de Schengen con España, argumentando motivos de seguridad y control del flujo migratorio. El gobierno de Giorgia Meloni rechazó el ultimátum planteado por Madrid y ratificó que mantendrán las inspecciones en sus puertos y aeropuertos al menos hasta mediados de mes, o “hasta que se hayan eliminado por completo los riesgos para la seguridad”.
Las autoridades españolas respondieron que no tolerarán medidas unilaterales que afecten a sus ciudadanos y activaron los procedimientos de reciprocidad. Los controles aleatorios se mantendrán hasta el 7 de septiembre, a menos que un cambio en las circunstancias permita modificar el plazo. Las inspecciones se centran en verificar la identidad, la nacionalidad y, en caso de tratarse de ciudadanos de terceros países, la validez del visado o del permiso de residencia.
En el aeropuerto de Barcelona, algunos pasajeros italianos de vuelos procedentes de ciudades como Bolonia y Roma indicaron que, tras aterrizar y antes de poder abandonar el aeropuerto, la policía les pidió sus documentos, un trámite que solventaron sin mayores dificultades, según EFE. Fuentes policiales en la infraestructura aeroportuaria barcelonesa señalaron que la directiva se aplica de forma selectiva sobre aquellos vuelos o personas consideradas bajo sospecha, y que los viajeros afectados fueron derivados de forma ordenada a salas específicas para realizar la comprobación de su documentación antes de ingresar formalmente al país.
