Investigadores del CONICET hallaron en La Rioja un fósil de Chiniquodon theotonicus que demuestra que la viviparidad existió en el Triásico, unos 95 millones de años antes de lo estimado.
Un equipo de investigadores del CONICET publicó en la revista Frontiers in Mammal Science un estudio sobre un fósil de 236 millones de años hallado en la provincia de La Rioja. El espécimen, denominado CRILAR-PV109, pertenece a la especie Chiniquodon theotonicus, un cinodonte considerado ancestro directo de los mamíferos. El análisis de su microestructura ósea indica que estos animales ya podían dar a luz crías vivas durante el periodo Triásico.
El paleontólogo Leandro Gaetano, del Instituto de Estudios Andinos Don Pablo Groeber y la Universidad de Buenos Aires, lideró la investigación. Los restos fueron recuperados en la Formación Chañares y corresponden al ejemplar de mayor tamaño registrado para esa especie. Su estado de conservación permitió aplicar técnicas histológicas avanzadas sobre las extremidades.
Antecedentes científicos sobre el origen de la viviparidad
Hasta la publicación de este trabajo, la comunidad científica internacional sostenía que la viviparidad surgió hace aproximadamente 140 millones de años, en el Cretácico, vinculada a la diversificación de los mamíferos placentarios primitivos. Las teorías previas asumían que los linajes del Triásico mantenían exclusivamente la postura de huevos con cáscara.
La ausencia de evidencia directa en el registro fósil dejaba abierta la discusión sobre el momento exacto en que los cinodontes abandonaron el desarrollo ovíparo.
Evidencia en la microestructura ósea
El equipo identificó en la estructura interna de los huesos una línea neonatal, una marca no cíclica de crecimiento que se forma tras un cambio brusco en la tasa de desarrollo inmediatamente posterior al alumbramiento. Este fenómeno se observa en las especies de mamíferos placentarios actuales.
A partir de la circunferencia de este anillo, los paleontólogos calcularon la masa corporal al nacer de esta especie extinta. Las proyecciones determinaron que el animal pesaba 1,7 kilogramos al nacer y alcanzaba los 12 kilogramos en edad adulta. La relación entre la masa neonatal y la masa adulta representa un 14 % del peso final, proporción similar a la de los mamíferos modernos y distante de las métricas de reptiles y aves.
Implicancias y próximos pasos
El adelanto de entre 90 y 95 millones de años en la cronología de la reproducción vivípara demuestra que esta estrategia biológica ya existía en los antepasados directos de los mamíferos. El estudio contó con la colaboración del Museo Carlos Ameghino y centros de investigación de Sudáfrica.
Actualmente, los expertos del equipo del CONICET analizan nuevos ejemplares triásicos procedentes de diversos yacimientos argentinos. El objetivo es determinar si esta estrategia reproductiva constituía un rasgo extendido en el grupo o si representó un evento evolutivo aislado.
