La locutora argentina Nora Perlé, de 66 años de trayectoria ininterrumpida en radio, reflexionó sobre su vínculo con el medio, su método de trabajo y los cambios en la industria. En diálogo con Clarín, repasó su historia, sus comienzos y los rituales que mantiene antes de cada programa.
La locutora argentina Nora Perlé, de 66 años de trayectoria ininterrumpida en radio, reflexionó sobre su vínculo con el medio, su método de trabajo y los cambios en la industria. En diálogo con Clarín, repasó su historia, sus comienzos y los rituales que mantiene antes de cada programa.
Perlé, quien conduce los fines de semana por la noche en Radio Mitre, afirmó: «Cada vez que llego a la radio pido que corten las cámaras, no por divismo, sino para preservar la magia. Yo necesito que el escuchador me haga a su imagen y semejanza, no que me vea como soy. Yo le convido con contenido y con mi voz y no necesita nada más. La radio es un hecho íntimo, profundamente íntimo».
En cuanto a su rutina previa a cada emisión, señaló: «Voy a ser sincera: todavía ahora, un minutito antes de salir al aire, tiemblo, no de miedo, sino de ansiedad, de respeto, de expectativa. Y cuando se va desarrollando todo como lo imagino me alivio. Soy una loquita de la radio que sigue viviendo con la misma alegría y entrega de siempre. Lo dije muchas veces y lo sostengo: me visto y me preparo para ir a la radio como si me fuera a encontrar con un novio».
Perlé, cuyo nombre real es Lidia Nora Zisman, adoptó su nombre artístico a partir del personaje de Casa de muñecas, de Ibsen, y el apellido de su madre, de origen polaco. Se crio entre Boedo y Vicente López, se recibió de profesora de piano y trabajó como asistente de un odontólogo antes de iniciar su carrera radial. Su debut fue en 1960 en Radio Del Pueblo y Antártida, en una suplencia en lugar de Tita Armengol.
En relación con su estilo al aire, explicó: «Antes se llamaba seductora a aquella mujer que hablaba sin gritar. Yo no era seductora, seducía porque era distinta, lo mismo le pasó a Betty Elizalde, lo mismo le pasó a Nucha Amengual. Hablábamos suavecito. Yo no finjo nada. Hablé así toda mi vida».
Perlé se refirió también a la responsabilidad en el uso del micrófono: «Me cuesta juzgar eso porque está en las antípodas de lo que soy y aprendí, es un mundo que no me toca. Rechazo la mala palabra, la procacidad, la falta de respeto, de creatividad, lo burdo. Directamente no escucho ni le dedico un minuto a eso. No existe para mí».
La locutora, que se define como «psicóloga» de las madrugadas, compartió que es bisabuela de Nacho, de tres años, abuela de cinco y madre de dos. Desde hace casi medio siglo está en pareja con el dramaturgo y guionista Ismael Hasse, a quien describió como «un maestro» y «una maravilla de integridad moral».
En cuanto a su relación con el silencio, sostuvo: «Paso muchas horas en silencio mientras trabajo, escribo, reflexiono, busco material. No soy una persona demasiado parlanchina, aunque no lo creas. Lo soy en la radio».
