El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un acuerdo con el gobierno interino de Venezuela para el desarrollo de 17 campos petroleros con reservas probadas de 65.000 millones de barriles. El convenio incluye una inversión privada de más de 100.000 millones de dólares y tributos estimados en 209.000 millones.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un acuerdo con el gobierno interino de Venezuela para el desarrollo de 17 campos petroleros con reservas probadas de 65.000 millones de barriles. El convenio incluye una inversión privada de más de 100.000 millones de dólares y tributos estimados en 209.000 millones.
Según informó la presidencia interina de Venezuela, el acuerdo contempla el desarrollo intensivo de 17 campos estratégicos. La producción de crudo venezolano cerró julio en 1.200.000 barriles diarios, un 29,8% más que en enero, según fuentes oficiales.
El acuerdo se produce siete meses después de la captura de Nicolás Maduro en un operativo militar estadounidense. Delcy Rodríguez asumió el poder de forma interina y bajo presión de Washington impulsó reformas en los sectores del petróleo y la minería, que abrieron las puertas a la inversión extranjera.
La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, calificó el acuerdo como “histórico” y confirmó el potencial de 65.000 millones de barriles de las reservas de petróleo del país. “Se contempla el desarrollo de 17 campos estratégicos, con un potencial probado de 65.000 millones de barriles de petróleo, una inversión de más de 100.000 millones de dólares y más de 209.000 millones de dólares en tributos para el Estado”, declaró Rodríguez en su cuenta de Telegram.
Rodríguez añadió que el acuerdo “tendrá un impacto significativo en el renacimiento de nuestra nación” y agradeció al presidente Trump, al secretario de Estado, Marco Rubio, y al gobierno estadounidense por su disposición en el desarrollo del acuerdo.
El país cuenta con las mayores reservas de petróleo en el mundo, pero hace casi una década prácticamente se paralizó la exploración de nuevos yacimientos. Venezuela llegó a producir hasta 3 millones de barriles diarios a finales del siglo pasado, pero la producción decayó por la falta de inversión, entre otros problemas agravados por las sanciones que aplicó EE.UU. durante el mandato de Maduro.
En los últimos meses, Washington flexibilizó las sanciones contra la economía venezolana y otorgó licencias a transnacionales que ya operaban en el país para retomar sus actividades. Rodríguez describió el nuevo convenio como un “hito histórico” en las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos.
El acuerdo con Venezuela más que duplicaría las reservas petroleras de EE.UU. en un momento en que la reserva estratégica de petróleo estadounidense se encuentra en su nivel más bajo en 40 años, según el sitio especializado Axios. El conflicto con Irán, que ya completa seis meses, ha alterado el suministro mundial de petróleo y afectado seriamente el valor de las naftas en Estados Unidos.
Expertos del sector energético advierten que persisten interrogantes sobre los mecanismos legales y financieros de la transferencia de activos, cuestionando si se trata de una venta directa, una reestructuración de títulos o un usufructo condicionado a la extracción efectiva. La infraestructura petrolera venezolana presenta cicatrices profundas tras décadas de desinversión, corrupción y sanciones. Expertos locales estiman que los pozos incorporados en este acuerdo requerirán entre cinco y diez años de obras intensivas para alcanzar el cien por ciento de su capacidad operativa.
John Kilduff, experto en energía de Again Capital, dijo que el mayor problema para que las empresas operen en Venezuela es “la seguridad y la protección de su inversión”. La única compañía petrolera estadounidense que se arriesgó y ganó fue Chevron. La firma seguía operando en Venezuela cuando Maduro fue derrocado. En julio pasado dijo que había aumentado su producción diaria de crudo a 280.000 barriles y que planeaba incrementar la producción en un 50% para finales de 2028.
