Estados Unidos anunció la movilización de más de USD 3,6 millones en ayuda humanitaria a Nepal tras la riada que dejó al menos 675 muertos y 2.498 desaparecidos, en una respuesta de emergencia activada después de que Katmandú pidiera apoyo internacional.
Estados Unidos anunció la movilización de más de USD 3,6 millones en ayuda humanitaria a Nepal tras la riada que dejó al menos 675 muertos y 2.498 desaparecidos, en una respuesta de emergencia activada después de que Katmandú pidiera apoyo internacional para afrontar una catástrofe que golpeó con especial dureza al distrito montañoso de Rasuwa, cerca de la frontera con el Tíbet.
La ayuda incluye alimentos de emergencia con cobertura de hasta tres meses para 10.000 hogares alcanzados por la inundación, en medio de un operativo de rescate y asistencia que todavía intentaba llegar a zonas aisladas por la destrucción de carreteras y puentes.
“Para nosotros, la seguridad de los ciudadanos estadounidenses es nuestra máxima prioridad. Nuestras embajadas en Nepal y China colaboran estrechamente para ayudar a los estadounidenses y apoyar las labores de socorro en caso de desastre”, reza el comunicado del Departamento de Estado en la cuenta de X.
La asistencia estadounidense se conoció un día después de que el Gobierno de Nepal solicitara formalmente ayuda internacional, al considerar insuficientes los recursos ya comprometidos por los países vecinos y otros socios asiáticos. Las autoridades nepalíes evalúan incluso convocar una conferencia internacional de donantes ante una emergencia que, según admitieron, exigirá varios miles de millones de dólares para la recuperación del país.
La tragedia dejó uno de sus balances más graves en la cuenca del Bhote Koshi, donde la cifra de víctimas sigue en aumento a medida que avanzaron las tareas de búsqueda. En el lado nepalí, las autoridades recuperaron 675 cuerpos, mientras que en territorio chino se reportaron siete fallecidos, con lo que el total ascendió a 682 muertos entre Nepal y el Tíbet hasta el momento. Al mismo tiempo, el número de personas desaparecidas o incomunicadas permanece en niveles muy altos a ambos lados de la frontera.
La emergencia también alcanzó al sector turístico. La Junta de Turismo de Nepal informó que 184 turistas fueron rescatados con vida, mientras 420 continuaban desaparecidos. Entre los sobrevivientes localizados el sábado se encontraban dos ciudadanos españoles.
En paralelo, los equipos de rescate salvaron a más de 7.500 personas, aunque miles de familias continuaron a la espera de noticias sobre sus allegados. La destrucción causada por el agua, el lodo y los materiales arrastrados por la corriente dejó a numerosas personas atrapadas o incomunicadas. Las tareas avanzaron entre escombros, barro y estructuras colapsadas, con especial dificultad en las áreas donde funcionaban instalaciones hidroeléctricas.
Uno de los puntos más delicados se concentra en esos complejos energéticos, donde permanecen sin localizar 933 empleados y obreros. La magnitud del daño en esa zona obligó a reforzar las operaciones de búsqueda y a revisar la estrategia oficial. De igual manera, Nepal corrigió su decisión inicial de mantener al margen a equipos internacionales especializados y habilitó la llegada de expertos extranjeros para intervenir en túneles, identificación forense y pruebas de ADN.
(Con información de Europa Press)
