La formación bruta de capital fijo cerró el primer trimestre de 2026 un 11% por debajo del promedio de 2023, según datos del Indec procesados por el Banco Provincia. El crédito a empresas cayó 1,8% en el segundo trimestre y la encuesta del BCRA anticipa un sesgo restrictivo para el tercero.
La inversión es el componente de la demanda interna que más cayó entre 2023 y 2026. Según datos del Indec procesados por la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia, la formación bruta de capital fijo cerró el primer trimestre de este año 11% por debajo del promedio de 2023. En el segundo trimestre, el Índice de Difusión de la Encuesta de Condiciones Crediticias del Banco Central permaneció en terreno negativo (-2,6 para empresas) por séptimo trimestre consecutivo. Los préstamos a las empresas cayeron 1,8% respecto de enero-marzo.
La misma encuesta indicó que “para el tercer trimestre del año se anticipa un sesgo levemente restrictivo en los estándares crediticios asociados al segmento de las empresas nivel general”. La inversión no recuperó en la primera mitad de 2026.
En 2024 y 2025, la inversión en Argentina registró una caída de casi 4% en el acumulado de dos años. En el promedio de los demás países de la región, la inversión subió cerca de 7% en el mismo período. Paraguay lideró el avance, seguido por Perú y Brasil. Argentina encabezó los retrocesos, seguido de México y Uruguay: solo tres de nueve países sufrieron una contracción de la inversión en 2024-2025.
En el primer semestre de 2026, la utilización de la capacidad instalada de la industria promedió 57,6%. Esta cifra es similar a la de la primera mitad de 2025 (57,3%) y 7 puntos porcentuales menor que el promedio de 2021-2023 (64,5%). Diez de las once ramas manufactureras relevadas por el Indec presentan un uso de capacidad instalada inferior al de 2021-2023. La capacidad ociosa sugiere que las empresas podrían incrementar el uso de maquinaria existente antes de invertir en nuevas plantas.
Un aumento de las ventas esperadas podría impulsar la inversión, dado que los hogares de menores ingresos destinan una proporción mayor de sus recursos al consumo. Una mejora en su ingreso podría reactivar esta variable. Sin embargo, la pérdida de poder adquisitivo se concentra en los convenios colectivos con salarios menores al promedio, lo que impacta de manera más que proporcional sobre el consumo y dificulta la recuperación de las ventas esperadas.
Desde el Banco Provincia plantearon que “ordenar la macro” también implica crear condiciones para que crezca la inversión. Mientras el uso de la capacidad instalada y las ventas esperadas permanezcan en niveles bajos, un rebote de esta variable sería difícil. La volatilidad de la tasa de interés desincentiva los gastos de mediano plazo de las empresas, ya que dificulta la evaluación de rentabilidad de los proyectos. “Para que la economía argentina no siga rezagándose frente a sus pares de la región, será fundamental impulsar la inversión en el corto plazo: si la dinámica de 2024-2026 no se revierte, nuestra tasa de crecimiento seguirá por debajo de países similares”, concluyeron.
