La Autoridad Nacional de la Competencia estableció la transferencia de la cartera de usuarios como condición para aprobar la operación. El traspaso incluye alrededor de 200.000 clientes de internet y aún no tiene fecha de inicio.
Más de seis millones de clientes de telefonía celular en la Argentina tendrán un nuevo operador como consecuencia de las condiciones impuestas a la compra de Telefónica por parte de Telecom. La decisión ya es oficial y establece que esa cartera de usuarios deberá ser transferida a otro prestador para evitar que la operación concentre todavía más el mercado de las telecomunicaciones.
El destinatario de esos clientes será Metrotel, una compañía con presencia en el negocio corporativo y mayorista de telecomunicaciones que ahora se prepara para ingresar al mercado masivo. La transferencia incluye también alrededor de 200.000 clientes del servicio de internet y los recursos necesarios para que el nuevo operador pueda prestar los servicios correspondientes.
El universo involucrado es de más de seis millones de personas, de las cuales cerca de cuatro millones están ubicadas en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y otras dos millones se encuentran en el resto del país.
Para los usuarios, el cambio no significa que tengan que realizar inmediatamente un trámite ni contratar un nuevo servicio. La decisión contempla la transferencia de los contratos, la numeración y el historial de los clientes, de manera que el traspaso pueda realizarse sin que los usuarios pierdan sus líneas.
Uno de los puntos centrales será determinar cómo se realizará la migración y en qué momento comenzará a operar Metrotel como nuevo prestador de esos clientes. Ese proceso todavía requiere que Telecom y Metrotel avancen en la instrumentación de la transferencia y definan las condiciones económicas de la operación.
La medida forma parte de las condiciones establecidas por la Autoridad Nacional de la Competencia (ANC) para preservar la competencia en un mercado que quedaría fuertemente concentrado si Telecom incorporara sin restricciones todos los activos y clientes de Telefónica. El objetivo es que el desprendimiento genere un nuevo jugador con una escala suficiente para competir con los principales operadores móviles del país: Telecom y Claro.
El desafío para Metrotel será considerable. Hasta ahora, la empresa estuvo principalmente vinculada con servicios de conectividad, infraestructura y soluciones de telecomunicaciones para empresas. Con esta operación pasará a administrar una cartera de millones de usuarios particulares, lo que implica desarrollar o adaptar sistemas de atención al cliente, facturación y gestión de líneas, además de garantizar la continuidad del servicio.
Para los clientes, uno de los principales interrogantes será qué ocurrirá con sus planes actuales, la facturación y la atención comercial una vez concretado el traspaso. También será clave conocer cómo se garantizará la continuidad de las prestaciones durante la migración.
La operación abre una nueva etapa para el mercado argentino de telefonía móvil. Mientras Telecom avanza con la adquisición de Telefónica, Metrotel queda frente al desafío de convertirse, de manera prácticamente inmediata, en un operador de escala masiva.
El cambio no será instantáneo. Primero deberán completarse las distintas etapas previstas para la transferencia de los activos y los clientes.
