El informe internacional PISA indica que el 76% de los estudiantes argentinos no alcanza el nivel 2 en matemática, el umbral básico de desempeño. El dato reabre el debate sobre los contenidos y métodos de enseñanza en el sistema educativo.
Setenta y seis de cada cien estudiantes argentinos no alcanzan en matemática el nivel básico de PISA. Apenas 27 de cada 100 llegan al nivel 2 o lo superan. Las cifras surgen del examen internacional PISA, que evalúa qué pueden hacer los estudiantes con aquello que aprendieron, como interpretar una situación, relacionar datos, razonar, resolver un problema y aplicar conocimientos a situaciones nuevas.
En matemática, el nivel 2 representa el umbral básico de desempeño que la evaluación utiliza para describir esas capacidades. Según los datos difundidos, 24 de cada 100 estudiantes argentinos alcanzan ese nivel. En ese nivel, los estudiantes pueden, como mínimo, interpretar y representar una situación sencilla de la vida cotidiana. Por debajo de ese umbral quedan 76 de cada 100.
El informe PISA compara sistemas educativos y busca saber qué pueden hacer los estudiantes con los conocimientos adquiridos. La discusión sobre los resultados involucra aspectos como los contenidos de los programas, la cantidad de horas de Lengua, los autores que deben leerse o la pedagogía más adecuada.
Domingo Faustino Sarmiento, durante su exilio en Chile, emprendió un largo viaje por Europa, Estados Unidos y otros países para estudiar sus sistemas educativos. Observó escuelas, métodos de enseñanza y formación docente. La comparación internacional formaba parte de su manera de pensar.
En Chile, cuando no pudo conseguir los aparatos de aritmética que necesitaba para enseñar, recurrió a porotos de colores. Unos representaban unidades, otros decenas y otros centenas. La escasez de recursos no le hizo abandonar el problema didáctico y buscó otra manera de volver visible una idea abstracta.
El texto completo del análisis, firmado por un docente, plantea que la inteligencia artificial ha convertido en mercancía abundante la respuesta, algo escaso durante siglos. Y sostiene que la educación debería concentrarse cada vez más en la pregunta, arte y acción que ninguna máquina vuelve irrelevante.
«Sarmiento nos pide seguir haciendo preguntas capaces de poner en apuros a una sociedad entera», concluye el artículo.
