El filme de Yuval Abraham y Rachel Szor ganó el Premio Especial del Jurado en el Festival de Venecia y generó críticas del Gobierno israelí, mientras cineastas y 43 ONG reclamaron el fin de las amenazas.
El documental israelí NAZA, que aborda los ataques contra civiles palestinos en Gaza a partir de testimonios de miembros de la inteligencia militar israelí, quedó en el centro de una controversia en Israel después de recibir el Premio Especial del Jurado en el Festival de Venecia. Sus directores, Yuval Abraham y Rachel Szor, fueron cuestionados por integrantes del Gobierno, mientras sectores de la industria cinematográfica y organizaciones de derechos humanos salieron en su defensa.
La película, todavía sin estreno en Israel, reúne los testimonios anónimos de 24 oficiales y soldados de inteligencia que describen el funcionamiento de sistemas utilizados durante la ofensiva sobre Gaza. Según los materiales citados por El País, algunos de esos mecanismos incorporan herramientas de inteligencia artificial y permiten establecer estimaciones sobre las víctimas civiles de los ataques. El título NAZA corresponde al acrónimo utilizado por la inteligencia israelí para calcular el número previsto de civiles muertos en una operación.
La repercusión del filme se trasladó rápidamente del ámbito cinematográfico al político. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, cuestionó públicamente la película y sostuvo que resulta intolerable que las acusaciones de antisemitismo provengan de ciudadanos israelíes. Por su parte, el ministro de Cultura, Miki Zohar, impulsó medidas para revocar la ciudadanía de Abraham y Szor a raíz del contenido de la producción.
La presión contra los realizadores generó una respuesta dentro del propio ámbito cultural israelí. Más de un millar de directores firmaron una petición en defensa de la libertad de expresión y creación, mientras entre los firmantes aparecen cineastas como Ari Folman, director de Vals con Bashir, Shlomi Elkabetz y Ran Tal. En un manifiesto citado por El Espectador, los artistas advirtieron sobre una campaña de difamación e incitación contra los realizadores y reclamaron que la película pueda ser exhibida en Israel para que el público forme su propia opinión.
A ese respaldo se sumaron 43 organizaciones israelíes de derechos humanos, entre ellas Peace Now, Adalah, B’Tselem, Médicos por los Derechos Humanos Israel y Rompiendo el Silencio. En un comunicado conjunto pidieron a las autoridades que detengan las amenazas contra Abraham y Szor y que no persigan a los cineastas ni a las fuentes que participaron del documental bajo condición de anonimato.
Las organizaciones también reclamaron una investigación sobre el elevado número de víctimas en Gaza y el acceso libre de periodistas a la Franja, cerrado para la prensa internacional desde octubre de 2023 según el artículo de EFE publicado por El Espectador. El Ministerio de Sanidad gazatí citado por esa agencia reportó más de 74.000 palestinos muertos y unos 8.000 desaparecidos.
El conflicto alrededor de NAZA se suma a la trayectoria previa de sus realizadores. Abraham y Szor formaron parte del equipo de No Other Land, documental que obtuvo el Oscar en 2025 y que abordó el desplazamiento de palestinos en Cisjordania. Su nueva película vuelve a colocar a ambos en el centro de un debate sobre la representación de la guerra y el papel del cine documental frente a las acciones del Estado israelí.
El reconocimiento obtenido en Venecia convirtió a NAZA en una de las películas de mayor repercusión política de la edición 2026 del festival. El Premio Especial del Jurado fue otorgado el sábado 12 de septiembre, mientras que la polémica en Israel continuó durante los días posteriores, con pedidos de apoyo a los cineastas y nuevas críticas desde sectores del Gobierno.
