El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, anunció una medida provisoria que prohíbe los sitios, aplicaciones y patrocinios legales de apuestas deportivas en el país. La decisión, que entrará en vigor el 5 de octubre, generó reacciones de clubes como Flamengo y Fluminense, que expresaron su preocupación por la seguridad jurídica y el impacto económico en el deporte.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, anunció este viernes una medida provisoria que prohíbe los sitios, aplicaciones y patrocinios legales de apuestas deportivas en el país. La decisión, que según el gobierno no admite excepciones, establece que los apostadores tienen plazo hasta las 23:59 del 5 de octubre para retirar su dinero de las plataformas.
En declaraciones públicas, Lula afirmó: «Esta es una medida necesaria, dura y drástica, pero es como el cáncer: o extirpamos el tumor o nos matará». El anuncio se produjo a días de las elecciones en Brasil y fue acompañado por varios integrantes de su gabinete.
La medida provocó reacciones inmediatas en el ámbito deportivo. Flamengo, el club más popular del país, emitió un comunicado en el que cuestionó la decisión por afectar la seguridad jurídica. «No se puede crear una regla, llevar a empresas e instituciones a asumir compromisos sobre esa base y, de un día para otro, cambiar todo el marco regulatorio», señaló el club.
Flamengo agregó: «Si existen problemas, las normas deben mejorarse. Si necesitan ser más estrictas, que lo sean. Pero la seguridad jurídica no interesa únicamente a las empresas de apuestas. Interesa a cualquier persona, empresa o institución que invierte, contrata y hace planes a largo plazo en Brasil confiando en las reglas establecidas por el propio Estado».
El comunicado de Flamengo también advirtió sobre las consecuencias económicas: «Este cambio golpea de lleno al deporte brasileño. Una decisión de esta magnitud afecta al fútbol profesional, a las categorías menores, al fútbol femenino, a los deportes olímpicos y a todos los campeonatos». Y añadió: «Debilitar el mercado legal puede producir una combinación especialmente perjudicial: menos recursos para el deporte y menos recaudación para el país».
Por su parte, Fluminense adoptó un tono más cauto y solicitó una transición. En su comunicado oficial, el club expresó: «Defendemos, como mínimo, un período de transición adecuado en caso de que haya cambios. El camino debe ser guiado por datos concretos y por la efectividad de cada alternativa».
Fluminense también enumeró una serie de puntos a considerar, entre ellos la seguridad jurídica, la efectividad de la medida, el impacto en el deporte y la recaudación pública. «Las empresas que han cumplido con la regulación y terceros que han firmado contratos no pueden ser sorprendidos de un día para el otro. El club asumió compromisos financieros para este y los próximos años contando con estos recursos», sostuvo.
El club citó como ejemplo que sus tiendas tienen seis meses de stock de camisetas con la marca del patrocinador principal, lo que generaría pérdidas y podría costar miles de empleos en toda la cadena. Además, señaló que prohibir las empresas reguladas no acaba con las apuestas, ya que el mercado clandestino tiende a ocupar ese espacio sin fiscalización, sin tributación y sin protección al apostador.
Ambos clubes coincidieron en que los recursos de las apuestas no solo sostienen el fútbol profesional, sino también las categorías de base, el fútbol femenino y los deportes olímpicos. También mencionaron que el mercado regulado generó miles de millones en impuestos y destinaciones previstas en ley para deporte, seguridad social, seguridad pública, educación y salud.
La medida provisoria de Lula deberá ser ratificada por el Congreso para convertirse en ley. Mientras tanto, los clubes y otras instituciones deportivas esperan definiciones sobre el futuro de los patrocinios y contratos vigentes.
