El cantautor español, de 82 años, rememoró las cenas de su niñez en el barrio barcelonés de Poble Sec durante la posguerra. El plato, que comió durante aproximadamente dos décadas, está ligado a la figura de su madre, Ángeles.
El cantautor Joan Manuel Serrat, de 82 años, recordó su infancia en el barrio barcelonés de Poble Sec y mencionó uno de los platos que formó parte de sus cenas durante aproximadamente dos décadas: huevos fritos con patatas, preparados por su madre, Ángeles.
«De mi infancia recuerdo los huevos fritos con patatas de mi madre», declaró el músico al referirse a aquellos años. Según explicó, aquella fue su cena durante unos veinte años.
La relación de Serrat con esa comida está vinculada a los años cuarenta, cuando España atravesaba la posguerra y las dificultades económicas condicionaban la vida cotidiana de muchas familias.
El artista ha descrito aquella época como difícil, marcada por las carencias y por un contexto social complicado. Sin embargo, también recuerda el papel que desempeñaba su madre dentro de la familia y el ambiente que lograba crear en casa.
Serrat creció en el Poble Sec, un barrio popular de Barcelona. Sus recuerdos de aquella etapa están atravesados por una época en la que las familias debían arreglarse con recursos limitados. La radio también ocupaba un lugar especial dentro de la casa, ya que era uno de los principales entretenimientos familiares y reunía a sus integrantes alrededor de las radionovelas y otros programas.
Con el paso de las décadas, los hábitos gastronómicos del cantante cambiaron. En la actualidad, Serrat asegura que intenta mantener una relación equilibrada con la comida, sin renunciar a disfrutar de ella. En entrevistas recientes ha explicado que le gusta la cocina mediterránea y que no sigue una alimentación basada en prohibiciones. También ha contado que disfruta de alimentos sencillos y de una copa de vino. Su desayuno también es sencillo: café negro.
Desde que dejó atrás las giras, Serrat disfruta de una rutina más pausada. Leer, escribir, caminar y encontrarse con sus amigos forman parte de esta nueva etapa. El músico ha explicado que una de las cosas que más valora es poder comenzar el día sin las obligaciones y los horarios que durante décadas marcaron su carrera.
Aun así, su vínculo con la gastronomía continúa presente. Incluso llegó a participar en proyectos relacionados con la restauración y el vino.
A los 82 años, Serrat puede recordar una vida marcada por escenarios, canciones y viajes, pero algunos de sus recuerdos más persistentes pertenecen a una época más sencilla. Los huevos fritos con patatas de su madre quedaron asociados a aquellos años de infancia y a una casa en la que la comida también era una forma de afecto.
