La empresa Capilla del Señor, de Villa María, exportará por primera vez a Dubái, a 14 mil kilómetros. Además, enviará 23 toneladas de quesos a Brasil y Perú.
La empresa Capilla del Señor, de Villa María, exportará por primera vez a Dubái, a 14 mil kilómetros. El cargamento incluye quesos con alto valor agregado. Además, en barco se enviarán 23 toneladas de quesos hacia el norte de Brasil. Dos camiones con el mismo cargamento partirán hacia el sur de Brasil y Perú.
En diálogo con laRadio del Centro del País, Álvaro Ugartemendía explicó que este cargamento contiene un producto con historia local: el queso inventado en Arroyo Algodón por Natalio Alba. «La provoleta era una marca registrada, pero se venció la patente y ahora es genérica», detalló.
Capilla del Señor exporta hace más de 15 años. Para llegar a Dubái, la empresa superó barreras culturales, que implicaban demostrar una calidad superior a la de los quesos europeos. Según Ugartemendía, la empresa no buscaba enviar commodities, sino «un producto de valor agregado como son los quesos sin lactosa», que producen junto con el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). Utilizan una metodología que no agrega enzimas. Además, desde 2019 están en camino a llevar sus productos a Vietnam.
Las instalaciones son uno de los factores más importantes, contó el referente de la empresa, ya que deben estar acordes a las exigencias del mercado donde se vende, «para garantizar la inocuidad de los quesos, sino en los colaboradores», debido a que producen para exportar en un área con poco margen de error en la venta al exterior.
Aclaró que las pequeñas y medianas empresas tienen la oportunidad, pero con ayuda. «Con el grupo Sensaciones Queseras vamos buscando mercados para proveer entre todos, y así se hace más sencillo», explicó.
En un contexto exportador que favorece a la producción de la ciudad, a Ugartemendía le llamó la atención un envío de leche larga vida a África. Lo usual es que la leche se envíe en polvo, porque es menor el volumen. Sin embargo, le indicaron que el problema era la falta de agua potable, tanto para agregar al sólido como para limpiar los vasos donde servían el líquido.
En una reunión con el INTA, afirmó que ya sabía el próximo paso a desarrollar: «Un producto lácteo que asemeje nutricionalmente a un vaso de leche, que no necesite cadena de frío y que no tenga nada de agua para garantizar la logística. Que hasta se pueda tirar desde un avión». Así nacieron los chips de muzzarella.
El producto comenzará a comercializarse próximamente, en un sobre que aporta el valor nutricional a un vaso de leche. Es una formulación novedosa a nivel mundial. «Por eso valoro al INTI y al INTA, que trabajan con mucha capacidad y generan estos productos de alto valor agregado», cerró Ugartemendía.
Fuente: El Diario del Centro del País
